"AY QUÉ NOCHE TAN PRECIOSA" ¿EL CUMPLEAÑOS FELIZ MÁS LARGO DEL MUNDO?

Hablando de varios temas con amigos, para distraer la mente de tantas preocupaciones y dolor que hoy nos embargan, llegó el tema del cumplea...

jueves

DEVON Y SUS PERROS INFERNALES

El origen de la leyenda y su legado literario

El condado inglés de Devon resguarda una de las tradiciones folclóricas más oscuras de Gran Bretaña: una larga lista de apariciones de perros negros fantasmales y bestias del averno. Esta estirpe de leyendas comenzó formalmente en 1677 tras la muerte del escudero Richard Cabell.

Según el mito, su espectro recorre los campos a lomos de un corcel negro y secundado por dos sabuesos oscuros, y estos mismos canes de ojos rojos suelen manifestarse dentro de la cámara mortuoria donde descansan sus restos. Esta siniestra narración sirvió como inspiración para que Sir Arthur Conan Doyle concibiera su célebre obra El sabueso de los Baskerville.

devon
 

Espectros y cacerías de los bosques

La tradición de Devon alberga diversas manifestaciones de estas bestias sobrenaturales:

El sabueso Yeth: El espíritu acéfalo de un niño que falleció sin recibir el bautismo, el cual vaga por los bosques emitiendo gemidos lastimeros.

Los sabuesos Wisht: Entidades espectrales (de la palabra dialectal wisht, que significa fantasmal) que aterrorizan el angosto bosque de Wistman, cerca de Dartmoor. Se cree que cazan en las ciénagas, frecuentando el camino de Abbot’s Way y el valle de Dewerstone.

Variaciones de la cacería: Se dice que estos canes pertenecen a la Cacería Salvaje o acompañan al propio demonio, y que cualquiera que escuche sus aullidos está condenado a morir.

La carroza de Sir Francis Drake: Otra versión afirma que el fantasma del célebre marino recorre la ruta entre Tavistock y Plymouth a bordo de un carruaje tirado por caballos negros decapitados, escoltado por demonios y una jauría de perros sin cabeza.

 

La planicie de Daddyhole y el pacto de Matilda

Las raíces de estos encuentros demoníacos suelen rastrearse hasta la bahía de Torquay, en una meseta situada a 75 metros sobre el nivel del mar conocida como la planicie de Daddyhole. Su nombre proviene de una antigua costumbre local que llamaba "Daddy" al diablo, quien supuestamente habitaba en una cueva al pie del acantilado.

Entre las historias surgidas en este lugar destaca la del Cazador Infernal de Daddyhole:

Una joven llamada Matilda cayó en la desesperación tras ser rechazada por el hombre al que amaba. Al huir avergonzada hacia los riscos, fue acorralada por dos fieros sabuesos de ojos encendidos como brasas. 

Luego de desmayarse, despertó ante un caballero extraño pero galante, y, sin saber que se trataba del demonio, la joven le confesó su dolor y proclamó que vendería su alma con tal de vengarse.

Tras verse cada noche en la planicie, Matilda terminó enamorándose del misterioso sujeto sin olvidar su rencor. Guiada por él, esperó al atardecer para apuñalar a su antiguo amor y a la pareja de este mientras gritaba: «¡Mío! ¡Mío para siempre!». 

En ese instante, el caballero se manifestó a caballo, tomó a Matilda y saltó al vacío desde el risco, desapareciendo para siempre. Los lugareños afirman que aún hoy se escuchan los lamentos de la joven fundiéndose con el oleaje en las madrugadas.

 

Guardianes del cementerio y protectores del alma

Los perros infernales de Daddyhole se describen como enormes bestias de pelaje azabache, fuerza descomunal, velocidad superior a la de un caballo y un denso olor a azufre. Aunque habitualmente se les considera emisarios de la muerte o guardianes de tesoros, el folclore de Devon guarda una faceta protectora para estas criaturas:


Creencia popular de Devon

La primera criatura enterrada en un camposanto recién inaugurado debía custodiar el lugar contra el diablo.  Para evitar condenar a un alma humana a esta labor, se costumbre enterrar a un perro negro en el terreno.  A este protector se le conoce como el Grim de la Iglesia.

 

El encuentro en las colinas de Haldon

El avistamiento más reciente de estas entidades ocurrió en el verano de 2001. Un bombero retirado de Exwick paseaba a su perro cocker spaniel por las colinas de Haldon —un conocido punto turístico con vistas a la ciudad de Exeter— cuando divisó una figura a lo lejos.

Inicialmente creyó que se trataba de un labrador negro, pero al acercarse presenció una perturbadora transformación: la criatura mutó en una gigantesca pantera de ojos rojos que se erigió sobre sus patas traseras. Su rostro adoptó facciones indudablemente humanas, distorsionadas por una sonrisa malévolamente escalofriante. El hombre y su mascota huyeron del lugar de inmediato.

Lcdo. Argenis Serrano

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

ARTÍCULOS MÁS LEÍDOS