Para alcanzar una
verdadera sintonía con el país y así aspirar y lograr ser nombrado al máximo
cargo de la diplomacia nacional, como ser Canciller (Ministro de
Relaciones Exteriores), la formación debe trascender lo técnico y
adentrarse en la especialización estratégica y humanística.
Porque esta carrera no
debe ser tomada a la ligera, dada a cualquier súbdito de una ideología, ya que
corrompe su espíritu y sólo pasan a realizar negociaciones separatistas. Un Canciller
de carrera, verdaderamente preparado, puede y merece incluso ser Presidente de
su país y hacerlo bien. Ser un Canciller falso, de puro título y subyugado a
una ideología, sólo consigue malponer a su país.
Los estudios adicionales
que marcan la diferencia entre un funcionario administrativo y un verdadero
estadista internacional:
Estudios de área para Canciller (area studies)
Un diplomático de alto
nivel no puede ser un generalista perpetuo. Para tener éxito en un destino
específico, es imperativo realizar estudios de postgrado en Estudios de Área.
Por ejemplo:
- Sinología:
Si el destino es China, para entender la filosofía confuciana en la
negociación.
- Estudios
de Oriente Medio: Para comprender las complejas
dinámicas religiosas y tribales que rigen la política en esa región.
- Estudios
Latinoamericanos: Si se busca liderar la
integración regional desde una Cancillería.
Análisis de inteligencia y prospectiva estratégica
El Canciller debe ser
capaz de anticipar crisis antes de que ocurran. Los estudios en Inteligencia
Estratégica enseñan a filtrar el "ruido" de la información diaria
para detectar tendencias geopolíticas a largo plazo. Esto incluye formación en:
- Ciberpolítica:
El impacto de la tecnología en la soberanía.
- Prospectiva:
El uso de escenarios para planificar la política exterior a 10 o 20 años.
Diplomacia cultural y pública
Para que un embajador
logre sintonía con el pueblo del país donde es delegado, debe estudiar Gestión
Cultural y Comunicación Política. La "Diplomacia Pública"
busca influir en la opinión pública extranjera, no solo en sus gobiernos. Esto
implica saber proyectar la marca-país a través del arte, la gastronomía y los
valores nacionales.
Resolución de conflictos y mediación
Para un Canciller, esta
es la asignatura reina. Requiere estudios avanzados en Negociación de Crisis
y Mediación Internacional. Un ejemplo claro es la formación que reciben
los diplomáticos en países como Noruega o Suiza, especializados en ser
facilitadores de paz en conflictos de terceros países.
Medio ambiente y gobernanza global
En el siglo XXI, un
diplomático debe ser experto en Derecho Ambiental Internacional y los
Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). La diplomacia climática es hoy una de
las mesas de negociación más importantes del mundo, y un Canciller que no
domine estos temas queda fuera de la agenda global.
Ejemplos de perfiles especializados
- El
Canciller Académico: Muchos ministros de exteriores
han sido previamente rectores de universidades o directores de think
tanks, aportando una visión intelectual y teórica al diseño de la
política exterior.
- El
Embajador Regionalista: Un diplomático
brasileño, por ejemplo, suele especializarse profundamente en el Mercosur
y las relaciones con el Cono Sur, cursando diplomados específicos en
integración económica regional para asegurar que la sintonía comercial sea
total.
Esta combinación de varias
disciplinas permite que el representante no solo hable el idioma del país, sino
que entienda su "alma" política y social, requisito indispensable
para el éxito de cualquier misión.
El estudio de varios
temas adicionales, desde la antropología hasta la ciberseguridad, es lo que
finalmente construye el perfil de un Canciller capaz de navegar la
incertidumbre global.
Lcdo. Argenis Serrano

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