Por no saber bailar uno
llega a perderse tantas cosas e inventarse algunas otras para –supuestamente-
justificar que no nos apliquemos en el baile.
Reconozco que me
recomendaron la academia de baile zaragoza llamada Bachata Room
Zaragoza el centro profesional de la ciudad especializada exclusivamente en
este género y gozar de su experiencia de aprendizaje profunda y profesional; le
pregunté ella por qué es tan diferente, a lo que mi amiga me explicó que
utilizan la metodología Bachata Touch (de los referentes mundiales Ataca
y La Alemana), estilo pedagógico que cala en todos los bailarines con
agrado y los mejores resultados.
Mucho me insistió en que
el baile es una forma de expresión –algo que, como comunicador social entiendo-
y que no se centran en el movimiento nada más enseñando pasos, sino que también
te cuentan la historia, el valor del lenguaje corporal y la base de musicalidad
ya sea en modalidades de pareja, estilo femenino (Lady Style, que no aplica
conmigo pero es bueno saber) y trabajo de pies (Footwork).
Tiene todo lo que una
academia de baile debería tener para ser cómoda para quienes están dentro y
para quienes están fuerza, además de su grata conexión al mundo a través de la
Internet.
Y, ¿saben qué?, por no
saber bailar, paulatina y constantemente también dejé a un lado gran parte de
las sensaciones únicas que quienes bailan ya sea en fiestas, con sus parejas al
son de la radio, aprenden danza a nivel profesional o aprenden diversos géneros
en academias de baile como Bachata Room Zaragoza, viven en cada interacción.
Solamente veía lo mucho
que me perdía –y sigo perdiendo- en las fiestas, halagando a las muchachas que
gustan de bailar y que su acompañante les haga sacar los mejores pasos y que la
danza sea como entre nubes.
Muchos amores han
comenzado o se han consolidado o continuado a través de los pasos de baile,
desde lo pegado de la bachata, salsa o baladas hasta lo animado del merengue o
el rock. Son emociones que he vivido como espectador, no como participante,
todo por no saber bailar.
La idea del baile que no capté, por no analizar y por no saber bailar
La verdad que el animarse
a aprender desde cero en una academia es tentador y les aseguro que lo pienso,
sólo que hay varios temas que necesito combatir –mis molinos de viento- para
que ello se suceda, como los traumas de haber sido rechazado para bailar por
las niñas y adolescentes e incluso adultas en el tránsito que va de mi infancia
a la adultez.
Poca asistencia a fiestas
tuve también en esos tiempos, además de que no observé la necesidad de aprender
a bailar, quizá porque mi negativa no me dejaba observar el valor de la
interacción y el bienestar físico, de organización y disciplina que tiene el
baile organizado, en parejas o incluso uno mismo.
Por no saber bailar quizá
no he resultado interesante tal como soy y lo reconozco. Además, las veces que
lo intenté por mí cuenta, fallé estrepitosamente porque siento que el oído
musical no está conectado con mi cadera.
Pero la vida es para
intentar y/o solventar y, habiendo personas en academias de baile dedicadas
como la que con gusto he mencionado, que me pueden ayudar desde cero, pienso
que debo darme la oportunidad de pasar del presente “por no saber bailar”, a
llevarlo a un pasado pisado y resuelto.
Quizás en el baile sí encuentre
la paz que he perseguido, tanto en el ámbito humano de la interacción social
como con el saber sincerar y estimular a mi propia salud, ya que bailar la
buena música es otra forma de hablar y sanar en cuerpo y alma.
Les invito a que aprendamos y estemos con personas que hacen del baile una pasión y buena respuesta ante la vida, eso es edificante.

Comentarios
Publicar un comentario