Si algo novedoso y eficaz
nació y se ha multiplicado con el transcurrir de este siglo 21, ha sido -para
el sector infantil- la llegada y uso ya cotidiano de los juguetes sensoriales para bebes los cuales y, con mucha razón, han sido catalogados
como el despertar de los sentidos; es en ello que radica el auge y la
trascendencia de los juguetes sensoriales que han surgido (¿O
resurgido?) con fuerza como una categoría de objetos que nos devuelve a lo
tangible.
Lejos de ser una moda
pasajera y ya ser un mercado constituido y aupado por profesionales de la
salud, educación y millones de padres a nivel mundial, estos instrumentos
representan una intersección vital entre la psicología, educación y el
bienestar emocional.
¿Qué son los juguetes sensoriales?
Estos son los objetos
diseñados específicamente para estimular uno o más de los cinco sentidos: vista,
oído, tacto, olfato y gusto, además de sentidos menos conocidos como la propiocepción
(conciencia corporal) y el sistema vestibular (equilibrio).
A diferencia de los
juguetes convencionales, su propósito es estar por encima del entretenimiento, llegando
a facilitar la exploración del entorno y la autorregulación.
Estos juguetes, como por
ejemplo los diseñados por la famosa HadaKids pueden variar desde una
simple masa de modelar hasta sofisticados paneles de luces LED o mantas con
peso o figuras en relieve en materiales sensibles y estimulantes, que rompen
los estereotipos y se acercan más a lo empático y cotidiano.
De la terapia a las aulas
Aunque hoy los vemos en varias
tiendas o en el portal web de HadaKids para envíos online a nivel mundial, el
origen de los juguetes sensoriales es profundamente clínico y pedagógico,
desglosado de la siguiente manera.
1.
Metodologías activas:
A principios del siglo XX, educadoras como María Montessori integraron
materiales con diferentes texturas, pesos y sonidos, bajo la premisa de que
"la mano es el instrumento de la inteligencia".
2.
Uso terapéutico:
En las décadas de 1960 y 1970, los terapeutas ocupacionales comenzaron a
utilizar estos objetos para ayudar a niños con trastornos del procesamiento
sensorial, autismo o TDAH.
3.
Masificación:
En los últimos años, el diseño universal ha permitido que estos juguetes salten
de las clínicas a los hogares, reconociendo que todo cerebro se beneficia
del estímulo sensorial, no solamente aquellos con necesidades especiales.
Funciones y características principales
Los juguetes sensoriales
se definen por su capacidad de provocar una respuesta física o cognitiva. Sus
funciones principales incluyen -entre otras-:
- Autorregulación
emocional: Ayudan a reducir la ansiedad y el
estrés. El movimiento repetitivo de un pop-it o la presión de una pelota
antiestrés permiten canalizar el exceso de energía.
- Desarrollo
cognitivo: Fomentan la resolución de problemas
y la comprensión de conceptos como causa-efecto, gravedad y volumen.
- Estimulación
de la motricidad: Fortalecen los músculos
pequeños de las manos (motricidad fina), esenciales para la escritura.
- Inclusividad:
Son herramientas que nivelan el campo de juego, permitiendo que niños con
distintas capacidades interactúen con su entorno de manera segura.
Relevancia y trascendencia en la actualidad
La relevancia actual de
estos juguetes radica en su papel como antídoto a la sobreestimulación
digital. Mientras que las tabletas ofrecen una gratificación instantánea
pero pasiva, los juguetes sensoriales requieren una interacción física real.
En el contexto postpandemia,
se ha observado un incremento en los niveles de ansiedad infantil. Los juguetes
sensoriales han trascendido su rol lúdico para convertirse en herramientas de salud
mental.
Se sabe que en las
oficinas, los "fidget toys" para adultos han ganado aceptación,
rompiendo el estigma de que jugar es solo cosa de niños y reconociendo que el
movimiento ayuda a la concentración adulta.
El valor de los juguetes sensoriales para las futuras generaciones
¿Qué legado dejan estos
objetos para el futuro? Su valor reside en la preservación de la experiencia
humana física.
1. Conexión humana y empatía
A medida que la Inteligencia
Artificial y la Realidad Virtual avanzan, el valor de lo táctil se vuelve
más preciado. Las futuras generaciones necesitarán juguetes que las mantengan
ancladas a su propia biología. El desarrollo de la empatía y la inteligencia
emocional comienza con la autoconciencia, y esta nace de la exploración
sensorial.
2. Sostenibilidad y diseño consciente
La tendencia futura
apunta a juguetes sensoriales fabricados con materiales biodegradables, maderas
sostenibles y tintes naturales, enseñando a las próximas generaciones a cuidar
no solo sus sentidos, sino también el planeta que habitan.
3. Neurodiversidad como norma
El mayor triunfo de los
juguetes sensoriales es la normalización de la neurodiversidad. En el
futuro, no se verá como algo "especial" tener un objeto para calmarse
en clase o en el trabajo; será visto como una práctica de autocuidado básica,
promoviendo sociedades más comprensivas y menos prejuiciosas.
Queda pues claro que los juguetes sensoriales…
…no son simples objetos
de plástico o silicona; son puentes hacia el conocimiento de uno mismo y del
mundo. Su trascendencia reside en su capacidad para recordarnos que somos seres
biológicos que necesitan tocar, sentir y experimentar para aprender y sanar.
Al invertir en ellos hoy,
estamos cultivando una generación futura más equilibrada, consciente y
conectada con su propia esencia.

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