Varios Temas: EL TAXISTA DE LOS NIÑOS ENFERMOS DEL PERÚ

La vida del peruano Carlos Mendoza, el ángel del volante de Lima.

taxista
 

El Primer Eslabón: La Misión de Carlos Mendoza

En el corazón de Lima, cuando el alba apenas comienza a clarear cada domingo a las 6:00 a.m., un taxi amarillo se detiene con puntualidad litúrgica frente al Hospital del Niño. Al volante está Carlos Mendoza, un hombre mayor de 50 años cuya jornada dominical no busca el sustento económico, sino la redención de una deuda de gratitud contraída con el destino.

Carlos no espera pasajeros convencionales. Al bajar de su vehículo, despliega un sencillo cartel de cartón que contiene una promesa de vida:

"Taxi gratis para niños enfermos y sus mamás. Solo domingos. Solo al hospital."

 

Una Promesa Forjada en la Angustia

La semilla de esta labor germinó el 12 de marzo de 2017. Aquel domingo, la vida de Carlos se detuvo cuando su hija Valeria, de entonces 8 años, fue víctima de una meningitis fulminante. En medio del pánico de un domingo desierto, un taxista anónimo apareció como un milagro. Al llegar al hospital, aquel hombre rechazó el pago con una frase que cambiaría a Carlos para siempre:

"Hace tres años, otro taxista salvó a mi hijo llevándome gratis. Él me pidió que, cuando pudiera, hiciera lo mismo por alguien más. Hoy es ese día".

Desde aquel momento, Carlos comprendió que la supervivencia de su hija no fue solo un éxito médico, sino el resultado de una cadena de favores que él estaba obligado a continuar.

 

La Geometría de la Generosidad

Lo que comenzó como un acto de fe, se ha convertido en un monumento a la constancia durante los últimos siete años:

  • Frecuencia: Cada domingo, sin interrupciones por enfermedad, festividades o cumpleaños.
  • Impacto: Entre 8 y 15 traslados por jornada, acumulando aproximadamente 4,000 viajes gratuitos.
  • Sacrificio: Representa una inversión de su propio bolsillo de unos 100,000 soles ($27,000 USD), una cifra astronómica para quien gana 1,800 soles mensuales trabajando de lunes a sábado.

 

El Efecto Multiplicador

La labor de Carlos ha dejado de ser una gesta solitaria para convertirse en un movimiento social. Su historia, viralizada en 2021, generó una ola de solidaridad:

1.   "Los Domingos de Carlos": Seis taxistas se han unido a la causa, sumando casi 900 niños ayudados adicionalmente.

2.   Solidaridad Circular: Rosa, la madre del primer niño que Carlos ayudó (Daniel, hoy sano tras vencer la leucemia), acude cada domingo al hospital para repartir alimentos a las familias en espera.

3.   Apoyo Estratégico: La empresa Primax ahora cubre el combustible de sus domingos, permitiéndole ampliar su radio de acción.

 

Más que un Conductor, un Salvador de Tiempo

Para los médicos del Hospital del Niño, como el Dr. Raúl Pacheco, Carlos es una pieza fundamental del sistema de salud. Se estima que al menos 23 niños han sobrevivido gracias a que Carlos redujo los tiempos de traslado a la mitad, ganándole la carrera a la muerte por escasos 10 minutos.

Hoy, Valeria tiene 15 años y acompaña a su padre en sus recorridos. Ella no ve un sacrificio, sino un privilegio. Su sueño es ser médico para curar a los niños que su padre transporta, cerrando así un círculo perfecto de amor y servicio.

Carlos Mendoza nos enseña que para salvar una vida no siempre hace falta un bisturí; a veces, basta con un volante, un cartel de cartón y la voluntad inquebrantable de estar allí cuando el mundo parece haberse detenido. Su espejo retrovisor no solo refleja el camino, sino el rostro de su hija y la promesa de que, mientras él conduzca, ningún niño llegará tarde a su esperanza.

Recop.: Argenis Serrano 

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