En 1992,
el maestro Chuck Norris visitó Venezuela. Fue una gira privada, escapando del
eje mediático al que se le solicitó reseñar post evento y no llamar al público
en general. Se enfocaba en las diversas escuelas de artes marciales ya que su propósito
era dictar talleres, confianza y promover uno de sus libros. No estaba el
artista, estaba el maestro marcial.
Tuve la
oportunidad de verlo a lo lejos en un tumulto en El Coliseo El Limón. Y en su
charla dijo una frase que nos ha de haber marcado a muchos:
“Para
dar una patada o un golpe o un giro y las combinaciones -combos-, hay que
poseer tres elementos: DETERMINACIÓN para que surja la PRECISIÓN y con ello
lograr el IMPACTO;
Agregó
que:
Esto
funciona no solamente para las artes marciales; también para estudiar química,
matemáticas, castellano (risas), hablar en público, cantar… en fin, todo en la
vida funciona con esa fórmula”.
Y no
porque lo haya dicho el hombre que sabía intimidar y responder con acciones
contundentes no dista de ser verdad. Es un mejor motivo para confiar en Chuck
Norris.
Adiós, maestro Norris
Tenía una
amiga que me decía “ya deja los chistes de Chuck Norris, por favor”; pero la
verdad es que aunque fuese humor, parecía la versión de la Barbie con aquello
de “tú puedes ser lo que quieras ser”, y él era un campeón.
Su primer
rival y el más fuerte estaba dentro de sí, porque la disciplina y el drenar de
adrenalina del combate real, moderado y ficticio le permitían alejarse de un
camino erróneo de patanerías o de mala utilización del privilegio de practicar
artes marciales.
Su madre
era su foco de alegría y cordura, a quien honrar en toda acción y momento. Pero
es siempre esa pelea interna por ser cumplido y ser uno mismo que las confusiones
llegan y la intranquilidad arropa.
Pero los
caminos de Dios son precisos y sabe dar rescate a quien a él acude incluso sin
haberlo pedido. A través de su esposa, católica devota, encontró la paz a
través de la palabra de Dios y reconoció a Jesucristo como el verdadero héroe y
el hombre a seguir.
Chuck
Norris hacía cosas fantásticas y ponía a prueba sus límites sin atentar contra
sí mismo; y cuando reconoció al poder mayor, pudo verdaderamente sonreír y
saber contra quienes enfrentarse.
Parte de
Hollywood y la masonería se le fueron encima y él, los pateó sin hacer giros ni
levantar el pie. Demostró heroísmo ayudando a otros a mantener viva su fe y
creencias cuando éstas no buscan separar ni imponerse, sino hermanar.
El humor
real existe cuando la persona puede transmitir paz y alegrías. Sin chistes ni
facts, Chuck Norris le alegró el transitar a muchos y esperamos que eso se
mantenga así, o tendrá que recibir permiso divino y ser un ángel vengador al
que nadie le desearía enfrentarse.
Bastantes logros, de los cuales destacaré...
7
cinturones negros en diversas especialidades, incluso en una diseñada por él. Sabía
enseñar a dar golpes sin impulso, solo con fuerza desde el punto cero (que
requerían determinación para lograr la precisión y el impacto esperado). No fingía.
Creo que
sólo ante Bruce Lee y por cuestiones del guion, perdió. Y una vez que un
gigante en la serie “Walker, Ranger Texas”, lo revolcó varias veces y fue de
los pocos momentos que lo vi caer. De resto, ganaba y no por ser el héroe, sino
porque debía mantener el balance.
Tuvo una
serie animada por Hanna Barbera, algo que no muchos pueden ostentar. También videojuegos
y memes que son intimidantes. Y en honor a él, los ochenteros acuñamos la frase
“está como Chuck Norris, desaparecido en acción”, cuando no sabíamos algo de
alguien.
Poco a
poco se van los ídolos vivos y se quedan en la memoria y añoranza. Pero cuando
el legado no es delante de una cámara no más, sino un estilo de vida con
propósito y sabiendo que somos hijos de Dios y que con su permiso sucedemos en
el todo, la verdad es que ese ser trascenderá por encima de las generaciones
que no le conocieron.
Y, mi
facts favorito sobre Chuck Norris es: “Chuck Norris es capaz de abrir una
puerta giratoria de una patada”.
QEPD

Comentarios
Publicar un comentario