Reuben Morales
Esta vida que transitamos a veces nos pone en 3 y 2, nos
tira recta a las costillas,
nos poncha con lanzamientos fuera de la zona o nos pone a
batear con tres en
base, dos outs y la de irse arriba en segunda. Y al ver a
nuestro país ganar el
Clásico Mundial, supe que esta gente no solo juega béisbol,
sino que además nos
da lecciones de vida para cosas como estas:
Si te eligen presidente de la junta de condominio y quieres
que tu edificio al fin
salga adelante, dirige como Omar López.
Si le quieres terminar a tu pareja tóxica, pero le temes a
la soltería, abórdala con la
misma sangre fría del barrendero de La Sabana, Maikel
García.
Si tienes una visita en tu casa que no se termina de ir
cuando ya estás cansado y
te quieres dormir, bótala como Wylyer Abreu.
Si está llegando el autobús que necesitas, pero estás a una
cuadra de la parada,
corre como Ronald Acuña Jr.
Si tienes una camioneta 4x4 y se te accidenta, remólcala
como Eugenio Suárez.
Si tienes un cliente abusador y lo quieres mandar a
lavarse, haz todo lo que hace
Arráez e irá a la base.
Cuando se te dañe un electrodoméstico y quieras repararlo,
sácale los cables y
busca el contacto de Ezequiel Tovar.
Si tienes que cambiar un bombillo y no llegas al techo,
salta como Andrés
Giménez.
Si se te caen las llaves y dudas para recogerlas porque te
duelen las rodillas, te
mareas al levantarte y padeces dolor lumbar, agáchate como
Salvador Pérez.
Si tu hermano siempre te roba la última tajada de plátano y
lo odias por eso,
entonces regálasela para que triunfen juntos como los
hermanos Contreras.
Cuando necesites hacer una vaca con tus panas, pídeles que
pichen ahí como
Eduardo Rodríguez y Ranger Suárez.
Cuando estés cobrando un dinero y no te hablen claro,
tírales recta por el medio
como Bazardo, Zerpa y Palencia.
Cuando estés ahogado en un vaso de agua, pide una sesión de
coaching con
Cabrera, Santana, Odor, el Beto o Gerardo Parra.
Cuando te citen en el colegio de tu hijo, no salgas de una
a regañarlo. Mejor dale
un sermón a lo Robinson Chirinos.
Si te invitaron a cenar y quedaste fallo con una arepa,
róbate la segunda como
Sanoja.
Si quieres hacer una fiesta y no tienes para pagar ni unos
mariachis, agarra unos
tobos, unas ollas y tírate un golpe de San Millán como en
el dugout de Venezuela.
Porque si haces esto, te aseguro que terminarás campeón en
la vida y con una
moral tan alta, tan alta, que ya ni le tendrás miedo a los
impuestos, a Mercurio
retrógrado o a cuando el urólogo te diga: “Te sale toque de
bola”.

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