¿Saben qué es molesto
para las personas que acatamos las normas más elementales de urbanidad?, ver a
alguien que de manera displicente y sin titubeo, lanza un papel, colilla de
cigarros, agua sucia e incluso (lo he visto), pañales sucios en la calle. Es realmente
deprimente saber que no les importa el aseo de la ciudad.
Hay quienes son
descarados al decir “hay gente que barre” o “eso no es problema tuyo”. Ambas son
verdades relativas, porque a los barrenderos se les respeta, la basura debe ser
incidental, no ocasionada. Y de que no es mí problema, sí afecta al ornato y lo
hacen con saña y actitud energúmena, algo de problema mío, es.
Cientos de paredes
manchadas porque los más vagos recostaron su pie en él y dejaron las huellas de
sus zapatos. Esquinas hediondas porque allí hacen sus necesidades fisiológicas.
Jardineras llenas de basura. Gente lanzando agua desde los edificios. Muchos que
lanzan su basura desde vehículos en movimiento.
Y luego exigen que el
país avance, de la manera más descarada. Y llega el hastío de los que no somos
así y nos preguntamos, ¿Para qué quieren que el país avance, para seguir
dañándolo?, son parte de un mal ciclo sin fin.
Es un ambiente deprimente
Desde el punto de vista
ambiental, algo deprimente es aquello que evoca decadencia, abandono o
fealdad extrema, que puede ser gubernamental (pública), privada
(responsables) o privada (de todos en general, en aleatorio, usuarios directos
o indirectos).
Un edificio en ruinas, un
paisaje gris sin vida o una habitación mal iluminada y descuidada también pueden
clasificarse así; muchas veces se descuidan por el tema económico o litigios,
además de no ser comerciales; otras veces, porque parece ser un hábito que se
trae de casa y se transmite en la vía pública, lo que es síntoma de ser una
persona indiferente, interesada solamente en sí mismo y con estándares de
organización, limpieza y respeto por lo ajenos, bastante cuestionables.
En este contexto
generalizado (exteriores e interiores), la definición de deprimente se centra
en cómo el entorno visual logra "oprimir" el espíritu, transmitiendo
una carga de soledad o falta de futuro.
¿Qué hacer?
Da pena tener que decir
que la respuesta en sencilla y que todos importamos por igual y mucho para que
las cosas se conserven, solamente:
No ensucies.
No manches.
No lances cosas donde no
van.
Obedece las normas.
Guárdate la rebeldía o
personalidad para lo útil, no para entrar en conflicto.
No te impongas,
ejemplariza.
Pide permiso, otorga o
esgrime razones válidas y ecuánimes.
No andes a la ofensivas
y/o defensiva, de manera obsesiva.
Colabora y aprende del
que ayuda al entorno.
Vive tu caos sí te
funciona, pero no hagas que los demás habiten en el mismo sin querer.
No creas que tu actitud
deprimente es una personalidad a respetar y profesar.
Estos son sólo varios
temas que hacen parte de lo que puedes hacer, y sí quieres sintetizarlo,
solamente lucha contra la actitud deprimente acatando aquello que identifica a
un buen ciudadano; lo demás, saldrá solo.

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