Si en el caso de los hombres
se habla del "chico bueno", en el lado femenino existe el mito de la
"mujer entregada" que, a pesar de sus virtudes no logra consolidar
una relación. Al igual que con ellos, el rechazo no suele ser hacia la bondad
en sí, sino hacia ciertas dinámicas que se confunden con ella.
En esta contraparte al título
anterior de Varios Temas “¿Por qué
las mujeres rechazan al hombre bueno?”, exploramos por qué, a veces, la
"mujer buena" parece no ser la prioridad en el radar romántico
masculino.
La diferencia entre bondad y autocancelación
Uno de los mayores errores es
confundir ser una "buena mujer" con ser alguien que no tiene
necesidades, opiniones o límites.
El exceso de disponibilidad: Si
una mujer siempre está disponible, siempre dice que sí y adapta toda su vida a
la agenda del hombre, la tensión competitiva y el interés desaparecen.
El efecto "Espejo": El
hombre, por naturaleza psicológica, suele valorar lo que requiere un esfuerzo.
Si ella se anula para complacerlo, él deja de ver a una pareja y empieza a ver
a un satélite que gira a su alrededor.
El rol de "la madre" o "la terapeuta"
Muchas mujeres
"buenas" tienen un instinto de cuidado muy desarrollado. El problema
surge cuando ese instinto se convierte en una dinámica de rescate.
El error:
Intentar "arreglar" al hombre, recordarle sus citas, gestionarle la
vida o perdonarle faltas de respeto constantes bajo la bandera de la
comprensión.
La consecuencia: El
hombre puede sentirse cómodo, pero pierde el deseo sexual y el respeto
romántico. Nadie quiere salir con su madre; la atracción requiere que ambos
estén en un plano de igualdad y misterio.
La falta de "juego" o tensión
La estabilidad es la meta,
pero la emoción es el motor. A veces, la mujer que es percibida como
"demasiado buena" proyecta una imagen de previsibilidad absoluta que
puede ser confundida con falta de chispa.
La paradoja del desafío: Los
hombres suelen sentirse atraídos por mujeres que tienen un mundo propio, que
son un reto intelectual o emocional, y que no tienen miedo de confrontarlos
cuando es necesario. Una mujer que nunca genera conflicto puede ser percibida,
erróneamente, como aburrida.
"La bondad sin misterio a
menudo se confunde con falta de personalidad."
El miedo al compromiso o a la responsabilidad
A veces, el rechazo no tiene
nada que ver con ella, sino con lo que ella representa. Una "mujer
buena" (estable, con valores, con proyección de futuro) es una señal de "seriedad".
Si el hombre se encuentra en
una etapa de su vida donde solo busca gratificación inmediata o no quiere
madurar, rechazará a la mujer buena porque su sola presencia le exige estar a
la altura. En este caso, el rechazo es un mecanismo de defensa ante la propia
incapacidad del hombre para comprometerse.
La trampa de la "mujer alfombra"
Existe un perfil de mujer que
aguanta todo con la esperanza de que, eventualmente, el hombre reconozca su
valor.
La realidad: El
respeto es la base de la atracción. Cuando una mujer permite que la traten mal
porque es "buena y paciente", el hombre pierde el interés. La bondad
que no se protege a sí misma con límites firmes se percibe como debilidad, y la
debilidad rara vez es sexy.
Entonces de aquí surge el valor de la "Mujer Completa"
El hombre maduro de actitud
(sea cual sea su edad) no rechaza a la mujer buena; de hecho, la busca para
construir un hogar. Lo que el hombre (y la biología) suele evitar es la
pasividad disfrazada de bondad.
La mujer que tiene más éxito
no es la que "aguanta todo", sino la que combina:
Bondad y Empatía: Un
corazón cálido.
Límites de Acero: La
capacidad de decir "hasta aquí" sin miedo a quedarse sola.
Identidad Propia: Una
vida fascinante más allá de su pareja.
En resumen: No se
trata de ser "mala", sino de ser lo suficientemente valiosa para una
misma como para no permitir que la bondad se convierta en servidumbre.
Además, la química y las realidades o expectativas de acciones de pareja, íntimas y públicas, son un asidero a la aceptación por parte del hombre. Sí él nota defensiva o demasiado engolosinamiento, de seguro su naturaleza le hará alejarse, incluso a sabiendas de que esa mujer es su oportunidad de ser feliz en una relación, de por vida.

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