Cuando
un hombre invita a una mujer a una primera cita, debería de haber entendido que
él está invitando y corre con todos los gastos (salvo la transportación de ida
de la dama, sí él no tiene vehículo).
Su intención
es cortejarla y por ende, debe poner todo de sí, y ello incluye el dinero. Hasta
en el plan más sencillo (pasear, café con torta, ver tiendas, el atardecer,
perros calientes, sushi o pizza), él debe pagar todo eso. Y aunque me van a
agredir los hombres, esta es una verdad: Si no tienes para invitar, NO INVITES.
O al
menos comenta el plan con la dama y verás su consecuencia. Hay mujeres que les
gustan los momentos bonitos y no lo asocian con lujo, sino con cariño, respeto,
sinceridad y toques especiales que le permitan recrearlo, comentarlo o querer
volver a experimentarlo en un futuro cercano, con esa persona. Y que esas
emociones vayan creciendo.
Una primera
cita es como un primer día de estudios o laboral: Se debe ir con toda la
actitud y dejar el ego sepultado en el patio. Y lo mejor es más nunca
desenterrarlo.
Pero, ¿Y las otras citas?
Aquí
es donde las mujeres son las que me van a agredir, pero cuando tienes interés real
en un hombre, no le mides en cuánto tiene para una cita. En economía, sólo
mides su constancia y laboriosidad como para mantener un hogar con solvencia y
respeto, con el anhelo de la holgura sí es posible.
En la
primera cita inviertes en ti y él, como dije, debe correr con la mayoría de los
gastos, no pedirte el 50/50. Pero ten una cita hoy, otra la otra semana, etc.,
o, por cercanía laboral o estudiantil, se juntan para almorzar y bueno, he allí
la prueba, ¿No pueden pagar mitad y mitad o al menos ustedes, mujeres, colocar
las bebidas o el postre?
Parece
que eso duele, ofende y trastoca el empoderamiento femenino. El hombre baja de categoría
y utilidad por el simplemente de ser humano y tener un salario, pero estar
enamorado.
Además,
parece pecado pensar que el hombre es humano y le gustaría un detalle que vaya
más allá de un beso o una caricia. Que se le presenten con un postre, una
cerveza o unos pasapalos pagados por ella. Y quizá por educación y pundonor él
se sienta apenado, pero también entenderá que ella le quiere como persona y ya
que ella se sacrifica, él se sacrificará más.
Entiéndase
que ese gesto es más bien un aliciente. Además, no siempre el hombre trabajador
puede invitar a comer o hacer actividades en la calle y, sí por eso le vas a
dejar, lo mejor es que lo hagas, ya que amas a tu dinero realmente y al ego
femenino, que también es tan malo como el ego masculino.
Y cuando se es pareja formal
Aquí
empeora el asunto sí ambas partes creen que todo debe salir de uno como en el
siglo XX y anteriores, sin considerar esta economía del siglo XXI y varios
temas relacionados con la estabilidad financiera.
Los gastos
son compartidos, pero porcentual a lo que ganas, no porcentual a un monto idéntico,
porque eso no es 50/50 sino un socavar de la economía personal. Hay muchos
videos que explican cuánto debería de pagar porcentualmente una persona que
gana $200 y su pareja gana $100. Al final el resultado es justo ya que les
permite a ambos disfrutar de dinero para sí mismos y el descanso de tener
cubiertas las necesidades básicas e impuestas, del hogar que han formado.
Sean
madre soltera o padre soltero, el 50/50 sigue vigente, lo que se requiere es canalizar
la profesión, oficio o lugar de trabajo para cubrir las posiciones. Y si la
hija o hijo es de ambos, sigue quedando en la cuenta del 50/50 porque es de
ambos ese amor hecho persona.
Ser una
pareja es “ir a la par” y eso también implica las citas, salidas, escapes. Incluso
hay casos de que las mujeres se quejan de que hay hombres que les piden la
mitad del pago de la habitación de hotel cuando hay intimidad. Y les aseguro,
mujeres, que les apoyo, eso está mal; pero, ¿Y si pagan unas bebidas antes,
durante o después o al menos, un perro caliente?
El asunto
del 50/50 en una salida radica realmente en el interés en la contraparte y la
sinceridad. No se puede fingir ante alguien para galantearle o fingir un estilo
de vida para probar hasta dónde se puede llegar. Ir conscientes a una cita es
bueno, pero con predisposición a la defensiva, es el preámbulo de todo lo malo.
Además,
seas hombre o mujer, el 50/50 es un acto de conversación y solidaridad, no de
venganza, porque entonces tus intenciones eran otras y fingiste y lo grafico
con estos dos casos:
Un
muchacho invitó a una conocida a comer a la panadería de los padres de él; como
ella le dijo que no le gustaba e incluso le negó un beso, él en venganza le exigió
que pagara la mitad de la cuenta, ¡EN LA PANADERÍA DE LOS PADRES!
Otro
caso, conocido en redes, es que la chica apareció con varios familiares en la
primera cita para ver cómo él se comportaba. Eso era claramente un abuso tanto
para la economía y caballerosidad del hombre que -cuestionable o no-, dijo que
no y se retiró.
Consejo
Vayan
gradualmente, háblense, entiendan el entorno y proyecten futuro y realidad, sin
acosarse ni desestimar los pequeños pasos. Así verán que ese 50/50 es realmente
un 100 de una pareja que sabe estar unida y fortalecida en las buenas y en las
malas.

Comentarios
Publicar un comentario