No, no estamos huyendo de
las responsabilidades de la adultez y menos encerrados en las bondades de una
niñez, ya superada. Estamos viviendo con condiciones más calmas, creativas,
animadas, con propósito y de mejor escape de los conflictos del mundo. Y así
caigamos en estigmas y frases trilladas, yo y muchos como yo (millones en el
mundo, una masa ya no minoritaria), ponderamos sin miedo el orgullo de ser
friki.
Ser un friki pasó de ser
una etiqueta de supuesto infantilismo a una medalla de honor que combate a los
malos tiempos y reúne a más personas amenas, creativas y cordiales en un mismo
lugar y en gran conexión dentro y fuera de sus países.
Porque ya no se trata
solo de saber de cómics, anime, ciencia ficción, maquillaje, efectos
especiales, dispositivos o computadoras, sino de vivir tus pasiones con una
intensidad envidiable y hacerlo desde rentable a una forma de fortalecer
amistades y hasta sociedades.
Quienes dicen que “es
difícil hacerle un obsequio a un hombre”, no visualizan que el orgullo de ser
friki le reviste incluso sí lo tienen muy guardado. Pero no más busquen regalos originales frikis y se quedan viéndoles abrirlos y notarán cómo se les ilumina
el rostro, crece la sonrisa y hasta lloran.
Padres de familia, con
nietos y bisnietos, se derriten cuando sus familiares se acuerdan de que ellos
comentaban que no pudieron tener tal o cual figura en su infancia y se las
obsequian en Navidad. Eso les reconstruye la vida, porque la esencia friki es
básicamente ello: estar presente en todo lo que la cultura pop, moderna y
tradicional de todos los continentes nos acompañan y fortalecen inspirándonos.
El orgullo de ser Friki
Los frikis no somos raros, irresponsables, sumisos o indiferentes; somos una edición limitada en la que las 4 edades del hombre se fusionan en perfecto balance: Niño, adolescente, adulto y anciano viven en armonía en nuestra alma, mente y corazón, activándose con todo lo geek o friki o nerd que llega, sin miedo al ridículo y seguros de que hemos elegido una sana identidad.
La creatividad nos es
estimulada gracias a lo friki que son otras personas que tienen capacidades de
elaborar productos de expansión masiva o quienes los venden a gusto, como los
que vende regalos007.com, la casa de los frikis en la Internet.
Así como el Punk o el ser
Hippie son identidades, el orgullo de ser friki es un estilo de vida, en el que
sólo se necesita un justo balance y así con mayor facilidad podemos congeniar
con más y más buenas personas y no ser juzgados, sino más bien ser acompañados.
Cuando ves más allá de lo
que muestra una serie, una película, un juguete, videojuegos, mercancía variada
o figura, los efectos generados por CGI y las historias que se narran en
revistas, podcasts o en las convenciones, entiendes que hay un mundo más sereno,
laborioso (porque los frikis gustan de trabajar para darse sus gustos
correctamente) y que mantienen al cerebro más activo y sereno que muchas otras
vocaciones.
Los cuestionamientos de
quienes no han definido su identidad o muestran su cobardía con críticas o
bullying, han sido superados por comunidades en crecimiento que involucran a
hombres y mujeres de todas las edades.
Porque las mujeres han
entendido y retroalimentado que estar con un friki -y ser una friki- es alegría y el serlo les mantiene femeninas,
creativas, activas y admiradas por no ser del sector que critica o desestima,
sino el que acompaña a una generación activa, educada, productiva y animada
como tú y yo, que honrosos mostramos sin reserva y donde sea, el orgullo de ser
friki.

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