Aunque
la inteligencia artificial ahora se aparece en todas partes, respondiendo
donde sea y lo que sea; incluso el llamado “túnel de eco”, de donde surgen sus
respuestas (la manera en que se encuentran las informaciones que luego se
hilvanan con o sin criterio), tener un blog o web sigue siendo la manera de poder llevar al plano digital algo que la
IA no puede ni podrá emular: las experiencias y sensaciones humanas.
Si
bien las está fingiendo e incluso te las dice en un tono cercano y paisano,
todavía les falta ese factor de humanización de contar y describir lo que uno
ha vivido y sentido, sea cual sea la manera creativa que se posea o sienta para
cada ocasión.
Para
eso existen los blogs o bitácoras, para contarle al mundo entero las
experiencias personales, en pareja, familiares, grupales e incluso
institucionales o de las “peñas, camaraderías, cooperativas o grupos de
amigos”, de forma que quede como referente y ejemplo para sus similares en cada
ciudad o país.
Historias
de amor, de condumios, de experiencias literarias o deportivas encontramos en
los blogs. Y el túnel de eco de donde la inteligencia artificial extrae esos
detalles ínfimos para agrandar sus respuestas –erradas o acertadas- siguen
naciendo de nosotros, así los amantes de la ciberseguridad, tecnología y la IA
digan que no. El génesis fuimos, somos y seremos nosotros, y aunque la IA sea
más rápida, jamás podrá ser tan certera como el ojo de quien se ocupa de
escribir lo que se ha de describir.
En
el caso de las webs, siguen siendo las ventanas de los productos, de los bienes
y servicios. Son la manera galante de acercarse a los espectadores dentro y
fuera de sus límites para que sepan que existe y alguna vez –o veces-lleguen a
ellos o deriven a alguien más.
Las
webs y los blogs siguen siendo parte del entramado o red (net) que la Internet
es para todos en el planeta. Que ahora sean desplazadas por los textos largos
en X (antes Twitter) o los videos cortos de TikTok, no les hacen menos
importantes.
Quedaron
momentáneamente para grupos selectos, pero hay visos de que pronto habrá
regreso de los buenos lectores, aquellos que se den cuenta que la mente se les
está haciendo sosa al no cultivar el arte de la lectura digital. Y por cierto,
también deben volver a la lectura impresa, que está unida intrínsecamente a lo
que hacemos quienes tenemos webs y blogs.
Cada
quien defiende lo que más le gusta; yo defiendo el arte de la lectura para que
mi país y quienes me lean desde otras naciones, no sean antialfabetos, lo que
es tan malo como ser analfabeto ya que se desperdicia un don y privilegio
ganado desde la instrucción en escuelas y liceos.
Acá
hablamos de varios temas, pero jamás podríamos dominar del todo bien aquello
que sus almas gritan y quiebren decir y que no llevan al público por no unirse
a los blogs o webs. La invitación es que no abandonen el placer de la
lecto-escritura, para poder cuidarnos de un futuro en que haya menos lectores y
aprendices de todo y especialistas en áreas del saber y del hacer necesarias y
no sean más los influencer que desean solamente monetizar.
Porque
de lo contrario, la vida socio productiva, se detendría. Y no es justo que
esta, la era tecnología y emocional más avanzada, sea la que detenga la
evolución del pensamiento humano por las meras ganas de que una IA le haga
todo.
Los
libros, revistas, diarios, blogs y webs, son los medios más cercanos a nosotros,
el común; no les dejemos de lado, así como a la radio y televisión. Y –por supuesto
y muy relevante- el arte de la buena conversación y la educación mutua que se
da, contactando con amigos, familiares y personas que son un buen ejemplo para
la sociedad.

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