Varios Temas: LOS HUEVOS DE PASCUA

Veamos como varios temas conectan la practicidad histórica (el exceso de huevos) con el simbolismo religioso que se les ha otorgado a los huevos de pascua.

HUEVOS DE PASCUA
 

Los huevos de pascua: de la abstinencia medieval al arte popular

Aunque hoy los asociamos con el chocolate y el marketing moderno, los huevos de Pascua tienen un origen pragmático y profundamente católico que sobrevivió incluso a la Reforma Protestante.

 

El Origen: El "excedente" de la cuaresma

Entre los siglos IX y XVIII, la Iglesia Católica impuso leyes de ayuno estrictas que consideraban al huevo como "carne líquida", prohibiendo su consumo durante los 40 días de Cuaresma. Como las gallinas no entenderán jamás de liturgia, estas seguían y seguirán poniendo. Para evitar que se echaran a perder, las familias los cocían y los sellaban con cera o tintes naturales.

Con el tiempo, la decoración se volvió una forma de distinguir los huevos viejos de los frescos. Al llegar el Domingo de Resurrección, el fin de la abstinencia se celebraba regalando estos huevos, que adquirieron un simbolismo teológico: la cáscara representaba la tumba sellada de Cristo y el interior, la vida nueva que brota de ella.

 

Evolución: de la Písanka al chocolate

Mucho antes de que apareciera el primer huevo de chocolate en el siglo XIX, la decoración ya era un arte mayor en Europa:

En Europa del Este la tradición de la Písanka (especialmente en Ucrania y Polonia) utiliza técnicas de cera perdida para crear diseños geométricos de una complejidad asombrosa.

En las Cortes Reales, hacia 1290, el rey Eduardo I de Inglaterra ordenó 450 huevos decorados con pan de oro para repartirlos entre la nobleza.

 

El legado en Asturias: tradición viva con los huevos de pascua

Asturias es uno de los reductos donde esta herencia medieval palpita con más fuerza:

Güevos (sí, Güevos) pintos de pola de Siero, los que han sido declarados de Interés Turístico Nacional desde 1968. Cada Martes de Pascua, los huevos se convierten en lienzos con escenas costumbristas y poemas, manteniendo el rito de la bendición pública.

La Pegarata, que se sucede en las cuencas mineras y otras zonas de Asturias, el "padrino" regala este bollo a sus ahijados. Es una pieza de panadería que incrusta los huevos cocidos directamente en la masa, una prueba física de cómo se integraban los huevos acumulados en la dieta de Pascua.

Así que, para aquellos que no pueden entender la relación de la Resurrección del Señor y que en algunos países la celebración sea con los huevos de pascua (a los que, para los niños se les agregó una figura de fantasía el conejo de pascua con el propósito de marketing y darle a sus saltos el significado por el júbilo pascual), entiendan pues que cuando un niño busca huevos en un jardín anglosajón, no está simplemente siguiendo un juego comercial; está replicando, sin saberlo, una solución creativa que los campesinos medievales dieron a un excedente alimentario impuesto por la fe.

 

Retroalimentación (Feedback)

Para sostener y desmitificar la idea de que los huevos de Pascua son una "invención americana", les presentamos algunas variaciones de lógica y práctica que fungen como puntos válidos para potenciarlo:

Contexto del "Conejo de Pascua": Es interesante mencionar que el conejo (Easter Bunny) sí tiene una raíz germánica protestante (la liebre de Pascua), pero que se fusionó con el huevo católico para crear la tradición mixta actual y en ella se ha consolidado el mercadeo gracias al imaginario de la animación, publicidad e historias infantiles.

Geopolítica religiosa: Vale la pena recalcar que en los países ortodoxos (como Grecia o Rusia), la tradición de los huevos de Pascua es incluso más fuerte que en el catolicismo romano, pintando los huevos predominantemente de rojo (simbolizando la sangre de Cristo).

A manera de dato curioso: El salto del huevo real al de chocolate fue posible gracias a la Revolución Industrial y la aparición de moldes metálicos y prensas de cacao en el siglo XIX (compañías como Fry’s o Cadbury), un elemento más comercial y que no trastocaría el mercado alimenticio, especialmente cuando rotativamente los huevos se encarecen por falta de stock, sea por enfermedad de las gallinas o problemas con los productores.

 

Nota sobre la terminología técnica

En contextos de conservación antigua, el proceso de cocción se realizaba a temperaturas controladas. Si quisiéramos expresar la temperatura de ebullición del agua para la cocción del huevo de Pascua en un entorno científico, usaríamos:

T = 100°C

(A nivel del mar, ajustándose según la altitud de las cuencas mineras asturianas).

Lcdo. Argenis Serrano 

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