Un creador de contenido
en TikTok comenzó realizando una publicidad sobre un negocio de perros
calientes con una grosería de las que se han hecho frecuentes y hasta “normalizadas”
en Venezuela. Coloqué en los comentarios lo feo que es eso para la imagen de
quien le contrata y su respuesta fue: “hay variedad de públicos y temas para
contenidos en redes sociales. Bendiciones”, dándome a entender que él está
dirigiéndose al público ya “resignado” a tener pobreza del lenguaje y sus
consecuencias directas e indirectas.
Realmente tiene razón en
decir que hay variedad de públicos y temas en redes sociales, pero además de
dar una imagen deplorable al negocio (da a entender que tratan a la gente así),
también contribuyen a la degradación ética y son parte de una manera simplista
y degradante de hacer publicidad.
En redes sociales hay
públicos, temas y medios distintos, los cuales tienen a su vez canales de
difusión que dan cabida a las personas. Obviamente estos se unen al nivel
cultural, de edad, género e intereses privados, como podemos encontrar en
muchos Canales Telegram o en los chats de X.
Pero, lo que ese creador
de contenido -mal llamado influenciador-, no parece comprender, es que está en
un medio o red social que es abierta a todos los públicos y que hay que
mantener cierta compostura, especialmente cuando una empresa o marca le está
pagando para que le presente y represente.
Al ser un espacio para
toda la familia, hay que buscar respetar, algo que el venezolano no ha sabido
canalizar adecuadamente, creyendo que la igualdad es ser todos vulgares, cuando
la igualdad implica el buscar ser mejores en todo ámbito.
Ahora, si fuesen redes
sociales abiertas y que saben censurar al mal y su apología, pero no a la
libertad de expresión integradora, categorizando para que cada quien tenga su
espacio, otra cosa sería, claramente mejor y más acorde.
Por ejemplo https://telegram.org/ sabe dar espacios abiertos y comunes y espacios categorizados para que cada
quien halle su propio lugar, de acuerdo a intereses, gustos y estilos. En portales
libres como Telegram Channels Link aparece un repositorio enorme,
mundial, sobre esos lugares donde sí hay variedad de públicos y temas de
contenido en redes sociales. Por ejemplo, para los adultos que les gusta la
picardía, erotismo, sensualidad y más, están los canales telegram adulto
que satisfacen su predilección y que cumplen con ser unos apartados donde para
acceder, hay que tener la honestidad y accionar de la edad.
La cosa es que, un retroceso
como el de salir de la formalidad para conectar con el público, utilizando la
vulgaridad, además de grotesco y una salida fácil, ayuda mucho menos a vender. Porque
le llega a un público joven o adulto que tiene igual léxico o tolerancia y que
no es dado a invertir en compras, y logra alejar a las personas más recatadas
pero que sí gustan de comprar o comer en ciertos establecimientos.
En fin, es una jugada que
se revierte en contra y brinda pérdidas en imagen, ventas, consideración y
cívica. Un paquete que bien puede llevar a la ruina a un local que confió en un
creador de contenido para aumentar las ventas y lo que logró fue el espantar a
los clientes potenciales, directos y/o colaterales.
Hay variedad de públicos
y temas de contenido en redes sociales, pero quienes generan contenido y/o
hacen publicidad y marketing, deben evitar ir en detrimento de un sector para
agradar a otro, eso no es la sana competencia siquiera, ya que estás alejando a
los consumidores y sentando precedentes para que cada vez más veamos contenido
repetitivo, intrascendente y éticamente cuestionable, todo lo que suma una
imagen terrible para la calidad creativa y expresiva que Venezuela ha logrado
otrora poseer.
Y esto, aplica a todos los países. Para que seamos iguales y no existan países de primer o tercer mundo.
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