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domingo

EL ESTADO LAICO

El estado laico es un principio de organización política y jurídica en el que las instituciones de un país funcionan de forma totalmente independiente respecto a cualquier confesión, institución o dogma religioso.

Esto significa que la autoridad pública no asume como propia ninguna creencia particular ni interviene en los asuntos internos de las comunidades religiosas y, al mismo tiempo, garantiza que ninguna religión ejerza influencia o control sobre la legislación, administración pública o decisiones del gobierno, manteniendo una neutralidad estricta para garantizar la convivencia ciudadana.

estado laico
 

Cómo influye el principio de laicidad en las decisiones gubernamentales

La separación entre las confesiones religiosas y el poder público orienta la toma de decisiones estatales hacia criterios puramente civiles, jurídicos y científicos. En la práctica, esto implica que las leyes, presupuestos nacionales y las políticas públicas de salud, educación o derechos civiles se diseñan pensando en el bienestar general de la población y en el marco constitucional, en lugar de amoldarse a mandatos morales o doctrinales de alguna fe específica.

Por otro lado, la laicidad impide que un gobierno promulgue leyes que favorezcan a un grupo religioso sobre otro o que impongan conductas o restricciones basadas exclusivamente en creencias religiosas.

Tampoco permite que se utilicen recursos públicos para financiar actos, templos o propaganda confesional de forma discriminatoria, pero no aísla al gobernante de la realidad social, ya que las decisiones se toman considerando las necesidades e ideales de todos los ciudadanos, pero justificándolas siempre desde la razón pública y el interés común.

¿Un problema?, temas como el aborto o el matrimonio igualitario, que no son aceptados por las religiones, entran en un debate humano en el que las conveniencias ideológicas (progresismo, wokismo, izquierdismo), buscan imponerse con el supuesto apoyo a quienes buscan abortar o casarse y adoptar siendo del mismo sexo, creando batallas en la sociedad para distraer de los actos de corrupción y manipulación que esas élites acometen.

 

Diferencias fundamentales entre un estado laico y un estado ateo

Existe una distinción esencial entre la neutralidad confesional y el rechazo activo a la religión. Mientras que el estado laico no profesa ni persigue ninguna creencia, el estado ateo adopta explícitamente el ateísmo como su posición oficial, promoviendo la ausencia de creencia divina e interfiriendo de manera directa en la vida espiritual de la población.

En un modelo ateo, la religión suele ser marginada, desincentivada o prohibida abiertamente en el ámbito público y privado, limitando los lugares de culto o restringiendo las prácticas religiosas de las personas; algo así se está haciendo en Nicaragua, donde se ha destruido a las iglesias para levantar culto a los carcamales que los dirigen.

En contraste, el estado laico no combate ni descalifica a la religión; simplemente no la utiliza como norma legal ni permite que influya en las facultades del poder político, actuando como un árbitro neutral ante la diversidad de visiones del mundo.

Ojo, un estado laico puede consultar a las religiones para formar ideas y consensos, pero la decisión se fundamenta en la Constitución, leyes y lógica humana y/o social.

 

El respeto y la protección de la libertad religiosa

El objetivo principal de la laicidad es proteger de forma integral la libertad de conciencia y de culto de todos los habitantes. Lejos de restringir las manifestaciones espirituales, la neutralidad del Estado es la mayor garantía para que cada persona pueda profesar libremente la fe de su elección, cambiar de religión si así lo decide o manifestar abiertamente no profesar creencia alguna sin sufrir persecución, discriminación o marginación social.

Al mantenerse al margen de los debates teológicos, el poder público protege tanto a las mayorías religiosas como a las minorías espirituales y a las personas no creyentes. De este modo, la libertad religiosa se consolida como un derecho humano fundamental, asegurando que el ejercicio individual o colectivo del culto coexista en paz dentro de una sociedad plural donde la ley es igual para todos.

Los políticos que confunden estado laico con ateísmo, lo hacen para alejar el bienestar, consenso y punto de encuentro entre las personas, ya que la división es su manera de gobernar y mantener el control de los títeres que creen ser dueños del mass media.

Hasta los ateos respetan más a las religiones y a la política con P, que los que se dejan llevar por ideologías convenencieras.

Lcdo. Argenis Serrano 

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