Autor: Reuben Morales (con su autorización)
De los mismos creadores de
secar la ropa guindándola detrás de la nevera, de aprobar la compra del
supermercado con un uñazo en la factura, del manos libres hecho con el celular
metido en el casco de la moto, de guindar bolsas de agua para espantar a las
moscas y de los baños que se bajan con cuerdita, llega para ustedes… ¡lo que me
pasó yendo a la natación en Bogotá!
Porque el otro día llego a la
piscina y me encuentro con que debía pagar la sesión metiendo billetes en una
máquina. Lo cual era perfecto, porque yo traía un billete nuevecito del banco.
Entonces meto el billete y la
máquina me lo devuelve. Lo vuelvo a meter y me lo rebota otra vez. A lo que
llega un asesor para ayudarme y el billete lo dejó en ridículo, pues la máquina
se lo siguió devolviendo como por cinco minutos más.
Fue cuando se nos acercó otro
asesor y dijo: “Así no es”. Entonces agarró el billete, lo arrugó como si
estuviese estripando una esponja sucia, lo machacó cual diente de ajo, lo dejó
más arrugado que ropa de borracho, lo metió y la máquina lo aceptó.
Seguro la máquina tenía tanto
tiempo sin ver un billete nuevo, que pensó: “Es falso”. Además, se le nota que
es una máquina del pueblo, que le gustan billetes manoseados por un heladero,
que hayan sobrevivido a una lavadora o que hayan estado en el bikini de un
estríper.
¡Al fin un negocio que acepta
billetes rotos y arrugados!
Y después de hacer el pago,
fui al vestidor, metí mis cosas en un casillero, lo cerré con candado y al
voltear al de al lado, me doy cuenta de que no lo habían trancado con candado.
La persona en cambio metió una media por los huequitos hechos para el arco del
candado y la amarró.
¡Eso sí es un sistema de
seguridad! Mientras ahora usan tecnología biométrica para abrir puertas con la
huella dactilar o el iris, aquí en Colombia trancan un casillero con una media
y espantan a los ladrones con el sistema “Pecuecaizer 3000”.
Tecnología que además abre el
panorama a toda una nueva gama de candados artesanales, como dreadlocks de
rastafari, hilos dentales sucios (de los que se pasan por los dientes o de los
que se quitan con los dientes) o un condón usado.
Definitivamente tenía razón
Gabriel García Márquez: Colombia tiene realismo mágico. Una filosofía en donde
las cosas funcionan mejor si las haces peor. Ahora existe una máquina de
billetes sin Inteligencia Artificial sino Inteligencia Social, medias que no
solo sirven para pies o para emergencias intestinales y fabricantes de candados
que demandarán a los de medias por competencia desleal.
Ya mismo busco en mi casa las medias sin par que tenga para usarlas de candado en las maletas y, al terminar, pondré mi plata a valer. La lavaré.

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