Este está entre la variedad de temas de quienes desean mantener los
niveles más altos y ya poco convencionales de formalidad y buena educación,
deseándole a propios y extraños que sus alimentos sean realmente provechosos. Pongan
atención sobre cuándo es que se dice buen provecho y cuándo, buen apetito.
Buen Provecho y Buen Apetito
Aunque en el día a día las usamos casi como sinónimos para desear que
alguien disfrute de su comida, existen sutiles diferencias de etiqueta, origen
y uso entre ambas expresiones, las cuales explicamos el cuándo y por qué se
dice cada una:
Buen provecho
Es la fórmula más común, cercana y tradicional en el mundo
hispanohablante.
Se utiliza justo antes de empezar a comer o cuando te levantas de la mesa y otros siguen comiendo. También es muy común decirlo de pasada si ves a conocidos (o incluso a desconocidos, dependiendo de la cultura local) en un restaurante o comedor.
Tradicionalmente, las normas de etiqueta más estrictas (como el
protocolo clásico de mesa) consideraban que decir "buen provecho" era
de mala educación en banquetes formales o de alta sociedad, ya que la palabra
"provecho" se asociaba históricamente con el eructo o la digestión
física (especialmente en los bebés). Sin embargo, hoy en día esa distinción
está muy diluida y se acepta como un gesto de cortesía amable y cotidiano.
Buen apetito
Es una expresión con un tinte más formal, elegante o internacional.
Es utilizada estrictamente antes de dar el primer bocado,
generalmente por parte del anfitrión o el cocinero para dar inicio a la comida.
El matiz de etiqueta proviene de la traducción literal del francés `Bon
appétit`. En los manuales de protocolo clásico, esta es la expresión que se
prefiere en mesas formales o diplomáticas, ya que desea que los comensales
tengan ganas de comer y disfruten las viandas, enfocándose en el placer de la
comida y no en el proceso digestivo posterior.
Resumen rápido para no fallar:
|
Expresión |
Contexto
ideal |
Tono |
|
Buen provecho |
Reuniones familiares, con amigos, restaurantes
casuales o al pasar junto a alguien que come. |
Cercano, popular y cálido. |
|
Buen apetito |
Cenas formales, eventos elegantes, o cuando
actúas como anfitrión de una comida sofisticada. |
Formal, refinado y protocolario. |
Un dato curioso
En una mesa muy formal, la regla de etiqueta más estricta dice que el
anfitrión no debería decir ninguna de las dos, sino simplemente tomar
los cubiertos o hacer un comentario sutil como "Espero que sea de su
agrado" para dar por iniciada la comida de forma elegante. Pero en el
mundo real, ¡cualquiera de las dos es un bonito gesto de cortesía!
Para quienes como yo, pensaban que buen provecho era sí ya había masticado o terminado y buen apetito al disponerse a comer
Es una lógica completamente natural y tiene todo el sentido del mundo pensar
así por cómo suenan las palabras: "apetito" suena a tener ganas de
empezar, y "provecho" suena a procesar lo que ya se comió. Sin
embargo, en el uso real y en la historia del idioma, no funciona exactamente de
esa manera.
Esta es la aclaración de cómo se cruzan esos momentos:
¿Por qué ambas se dicen antes de comer?
Tanto "buen apetito" como "buen provecho"
son deseos de futuro.
Cuando dices "buen apetito", deseas que la comida te sepa rica
desde el primer bocado.
Cuando dices "buen provecho", estás deseando que la comida que
vas a empezar a comer te siente bien, se digiera correctamente y sea de
"provecho" para tu cuerpo. Por eso se dice justo al sentarse a la
mesa.
El único caso donde se dice durante o después
El único momento en el que "buen provecho" se dice
cuando ya se ha masticado o terminado es en estas dos situaciones específicas:
Si te levantas de la mesa: Si tú ya terminaste de comer, pero
los demás siguen en la mesa, te levantas y dices "con permiso, buen
provecho" a los que se quedan comiendo.
Si vas llegando: Si entras a un lugar (como el
comedor de la oficina o un restaurante) y ves a la gente en plena comida, les
dices "buen provecho" a mitad de su banquete.
En cambio, decir "buen apetito" a alguien que ya está
terminando su plato no tendría sentido, porque el "apetito" (las
ganas de comer) ya lo sació.
Al disponerse a comer, ambas son válidas (una más formal y la
otra más coloquial). Pero si la comida ya empezó o estás de pasada, la única
que encaja es buen provecho.
Y por favor, deséalo de corazón y no te cohíbas de ser bien educado,
formal y cercano; nada se te quita y todos ganan como sociedad.

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