No, no es
un mundo que se parezca a las portadas de la Atalaya, porque en ese mundo no habría
conversaciones distintas; y quiero opiniones distintas con la variedad de que
ambas lleven a una conclusión conjunta que forje a la paz, sinceridad, tecnología,
sociedad, creatividad.
Un mundo
en el que no haya gente que diga que ella va primero, segundo y terceros; sino
en el que se piense en todos en su justo valor, sin excesos de buenismo ni
estar pensando mal, a ver sí aciertan.
En el que
la fuerza física no sea la que se imponga para subyugar a otros; tampoco exista
la sumisión. Mucho menos el abuso por el falso gozo, con tal de molestar a los
demás por intereses banales y muy mezquinos.
Me gustaría
un mundo en el que se deje de defender al malo, a la estupidez y en el que no
se esté buscando hacer dinero a coste de los errores de los demás y mucho
menos, inventarle errores por falsas delicadezas.
Este planeta
amerita más salud mental y no es la de estar inventándole y justificándole
actitudes a las personas. Más bien canalizarles para que aprendan a ser ellos
mismos pero engranar con la sociedad, ya que la personalidad, sentir y actuar no
debe ir en detrimento o en sentido contrario de una sociedad establecida, más
bien debe enriquecerla y aportarle nuevos y valiosos elementos.
Quiero un
mundo en el que no se vean sombras donde no hay bultos y la gente no se invente
sus molinos de viento para pelear batallas que no le enriquecen intelectual ni
socialmente. Y para ello se necesita una sociedad con menos hipócritas o
quienes incumplen sus promesas.
No pido perfección,
pido un poco más de calma, balance, dejar los enfrentamientos y atrevimientos. Así
quizá ya no leamos tantas noticias estúpidas ni abusos por parte de quienes
deberían estar creando oportunidades y buscando justicia y equidad.

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