"AY QUÉ NOCHE TAN PRECIOSA" ¿EL CUMPLEAÑOS FELIZ MÁS LARGO DEL MUNDO?

Hablando de varios temas con amigos, para distraer la mente de tantas preocupaciones y dolor que hoy nos embargan, llegó el tema del cumplea...

lunes

Varios Temas: LA DIVINA COMEDIA (RESUMEN)

la divina comedia


Divina Comedia - Infierno (Canto 1)

A mitad del camino de la vida,

en una selva oscura me encontraba

porque mi ruta había extraviado.

 

¡Cuán dura cosa es decir cuál era

esta salvaje selva, áspera y fuerte

que me vuelve el temor al pensamiento!

 

Es tan amarga casi cual la muerte;

mas por tratar del bien que allí encontré,

de otras cosas diré que me ocurrieron.

 

Yo no sé repetir cómo entré en ella

pues tan dormido me hallaba en el punto

que abandoné la senda verdadera.

 

Mas cuando hube llegado al pie de un monte,

allí donde aquel valle terminaba

que el corazón habíame aterrado,

 

hacia lo alto miré, y vi que su cima

ya vestían los rayos del planeta

que lleva recto por cualquier camino.

 

Entonces se calmó aquel miedo un poco,

que en el lago del alma había entrado

la noche que pasé con tanta angustia.

 

Y como quien con aliento anhelante,

ya salido del piélago a la orilla,

se vuelve y mira al agua peligrosa,

 

tal mi ánimo, huyendo todavía,

se volvió por mirar de nuevo el sitio

que a los que viven traspasar no deja.

 

Repuesto un poco el cuerpo fatigado,

seguí el camino por la yerma loma,

siempre afirmando el pie de más abajo.

 

Y vi, casi al principio de la cuesta,

una onza ligera y muy veloz,

que de una piel con pintas se cubría;

 

y de delante no se me apartaba,

mas de tal modo me cortaba el paso,

que muchas veces quise dar la vuelta.

 

Entonces comenzaba un nuevo día,

y el sol se alzaba al par que las estrellas

que junto a él el gran amor divino

 

sus bellezas movió por vez primera;

así es que no auguraba nada malo

de aquella fiera de la piel manchada

 

la hora del día y la dulce estación;

mas no tal que terror no produjese

la imagen de un león que luego vi.

 

Me pareció que contra mí venía,

con la cabeza erguida y hambre fiera,

y hasta temerle parecia el aire.

 

Y una loba que todo el apetito

parecía cargar en su flaqueza,

que ha hecho vivir a muchos en desgracia.

 

Tantos pesares ésta me produjo,

con el pavor que verla me causaba

que perdí la esperanza de la cumbre.

 

Y como aquel que alegre se hace rico

y llega luego un tiempo en que se arruina,

y en todo pensamiento sufre y llora:

 

tal la bestia me hacía sin dar tregua,

pues, viniendo hacia mí muy lentamente,

me empujaba hacia allí donde el sol calla.

Mientras que yo bajaba por la cuesta,

se me mostró delante de los ojos

alguien que, en su silencio, creí mudo.

 

Cuando vi a aquel en ese gran desierto

«Apiádate de mi -yo le grité-,

seas quien seas, sombra a hombre vivo.»

 

Me dijo: «Hombre no soy, mas hombre fui,

y a mis padres dio cuna Lombardía

pues Mantua fue la patria de los dos.

 

Nací sub julio César, aunque tarde,

y viví en Roma bajo el buen Augusto:

tiempos de falsos dioses mentirosos.

 

Poeta fui, y canté de aquel justo

hijo de Anquises que vino de Troya,

cuando Ilión la soberbia fue abrasada.

 

¿Por qué retornas a tan grande pena,

y no subes al monte deleitoso

que es principio y razón de toda dicha?»

 

« ¿Eres Virgilio, pues, y aquella fuente

de quien mana tal río de elocuencia?

-respondí yo con frente avergonzada-.

 

Oh luz y honor de todos los poetas,

válgame el gran amor y el gran trabajo

que me han hecho estudiar tu gran volumen.

 

Eres tú mi modelo y mi maestro;

el único eres tú de quien tomé

el bello estilo que me ha dado honra.

 

Mira la bestia por la cual me he vuelto:

sabio famoso, de ella ponme a salvo,

pues hace que me tiemblen pulso y venas.»

 

«Es menester que sigas otra ruta

-me repuso después que vio mi llanto-,

si quieres irte del lugar salvaje;

 

pues esta bestia, que gritar te hace,

no deja a nadie andar por su camino,

mas tanto se lo impide que los mata;

 

y es su instinto tan cruel y tan malvado,

que nunca sacia su ansia codiciosa

y después de comer más hambre aún tiene.

 

Con muchos animales se amanceba,

y serán muchos más hasta que venga

el Lebrel que la hará morir con duelo.

 

Éste no comerá tierra ni peltre,

sino virtud, amor, sabiduría,

y su cuna estará entre Fieltro y Fieltro.

 

Ha de salvar a aquella humilde Italia

por quien murió Camila, la doncella,

Turno, Euríalo y Niso con heridas.

 

Éste la arrojará de pueblo en pueblo,

hasta que dé con ella en el abismo,

del que la hizo salir el Envidioso.

 

Por lo que, por tu bien, pienso y decido

que vengas tras de mí, y seré tu guía,

y he de llevarte por lugar eterno,

 

donde oirás el aullar desesperado,

verás, dolientes, las antiguas sombras,

gritando todas la segunda muerte;

 

y podrás ver a aquellas que contenta

el fuego, pues confían en llegar

a bienaventuras cualquier día;

 

y si ascender deseas junto a éstas,

más digna que la mía allí hay un alma:

te dejaré con ella cuando marche;

 

que aquel Emperador que arriba reina,

puesto que yo a sus leyes fui rebelde,

no quiere que por mí a su reino subas.

 

En toda parte impera y allí rige;

allí está su ciudad y su alto trono.

iCuán feliz es quien él allí destina!»

 

Yo contesté: «Poeta, te requiero

por aquel Dios que tú no conociste,

para huir de éste o de otro mal más grande,

 

que me lleves allí donde me has dicho,

y pueda ver la puerta de San Pedro

y aquellos infelices de que me hablas.»

Entonces se echó a andar, y yo tras él.

 

 

 

Divina Comedia - Infierno (Canto 2)

El día se marchaba, el aire oscuro

a los seres que habitan en la tierra

quitaba sus fatigas; y yo sólo

 

me disponía a sostener la guerra,

contra el camino y contra el sufrimiento

que sin errar evocará mi mente.

 

¡Oh musas! ¡Oh alto ingenio, sostenedme!

¡Memoria que escribiste lo que vi,

aquí se advertirá tu gran nobleza!

 

Yo comencé: «Poeta que me guías,

mira si mi virtud es suficiente

antes de comenzar tan ardua empresa.

 

Tú nos contaste que el padre de Silvio,

sin estar aún corrupto, al inmortal

reino llegó, y lo hizo en cuerpo y alma.

 

Pero si el adversario del pecado

le hizo el favor, pensando el gran efecto

que de aquello saldría, el qué y el cuál,

 

no le parece indigno al hombre sabio;

pues fue de la alma Roma y de su imperio

escogido por padre en el Empíreo.

 

La cual y el cual, a decir la verdad,

como el lugar sagrado fue elegida,

que habita el sucesor del mayor Pedro.

 

En el viaje por el cual le alabas

escuchó cosas que fueron motivo

de su triunfo y del manto de los papas.

 

Alli fue luego el Vaso de Elección,

para llevar conforto a aquella fe

que de la salvación es el principio.

 

Mas yo, ¿por qué he de ir? ¿quién me lo otorga?

Yo no soy Pablo ni tampoco Eneas:

y ni yo ni los otros me creen digno.

 

Pues temo, si me entrego a ese viaje,

que ese camino sea una locura;

eres sabio; ya entiendes lo que callo.»

 

Y cual quien ya no quiere lo que quiso

cambiando el parecer por otro nuevo,

y deja a un lado aquello que ha empezado,

 

así hice yo en aquella cuesta oscura:

porque, al pensarlo, abandoné la empresa

que tan aprisa había comenzado.

 

«Si he comprendido bien lo que me has dicho

-respondió del magnánimo la sombra

la cobardía te ha atacado el alma;

 

la cual estorba al hombre muchas veces,

y de empresas honradas le desvía,

cual reses que ven cosas en la sombra.

 

A fin de que te libres de este miedo,

te diré por qué vine y qué entendí

desde el punto en que lástima te tuve.

 

Me hallaba entre las almas suspendidas

y me llamó una dama santa y bella,

de forma que a sus órdenes me puse.

 

Brillaban sus pupilas más que estrellas;

y a hablarme comenzó, clara y suave,

angélica voz, en este modo:

 

"Alma cortés de Mantua, de la cual

aún en el mundo dura la memoria,

y ha de durar a lo largo del tiempo:

 

mi amigo, pero no de la ventura,

tal obstáculo encuentra en su camino

por la montaña, que asustado vuelve:

 

y temo que se encuentre tan perdido

que tarde me haya dispuesto al socorro,

según lo que escuché de él en el cielo.

 

Ve pues, y con palabras elocuentes,

y cuanto en su remedio necesite,

ayúdale, y consuélame con ello.

 

Yo, Beatriz, soy quien te hace caminar;

vengo del sitio al que volver deseo;

amor me mueve, amor me lleva a hablarte.

 

Cuando vuelva a presencia de mi Dueño

le hablaré bien de ti frecuentemente."

Entonces se calló y yo le repuse:

 

"Oh dama de virtud por quien supera

tan sólo el hombre cuanto se contiene

con bajo el cielo de esfera más pequeña,

 

de tal modo me agrada lo que mandas,

que obedecer, si fuera ya, es ya tarde;

no tienes más que abrirme tu deseo.

 

Mas dime la razón que no te impide

descender aquí abajo y a este centro,

desde el lugar al que volver ansías."

 

" Lo que quieres saber tan por entero,

te diré brevemente --me repuso

por qué razón no temo haber bajado.

 

Temer se debe sólo a aquellas cosas

que pueden causar algún tipo de daño;

mas a las otras no, pues mal no hacen.

 

Dios con su gracia me ha hecho de tal modo

que la miseria vuestra no me toca,

ni llama de este incendio me consume.

 

Una dama gentil hay en el cielo

que compadece a aquel a quien te envío,

mitigando allí arriba el duro juicio.

 

Ésta llamó a Lucía a su presencia;

y dijo: «necesita tu devoto

ahora de ti, y yo a ti te lo encomiendo».

 

Lucía, que aborrece el sufrimiento,

se alzó y vino hasta el sitio en que yo estaba,

sentada al par de la antigua Raquel.

 

Dijo: "Beatriz, de Dios vera alabanza,

cómo no ayudas a quien te amó tanto,

y por ti se apartó de los vulgares?

 

¿Es que no escuchas su llanto doliente?

¿no ves la muerte que ahora le amenaza

en el torrente al que el mar no supera?"

 

No hubo en el mundo nadie tan ligero,

buscando el bien o huyendo del peligro,

como yo al escuchar esas palabras.

 

"Acá bajé desde mi dulce escaño,

confiando en tu discurso virtuoso

que te honra a ti y aquellos que lo oyeron."

 

Después de que dijera estas palabras

volvió llorando los lucientes ojos,

haciéndome venir aún más aprisa;

 

y vine a ti como ella lo quería;

te aparté de delante de la fiera,

que alcanzar te impedía el monte bello.

 

¿Qué pasa pues?, ¿por qué, por qué vacilas?

¿por qué tal cobardía hay en tu pecho?

¿por qué no tienes audacia ni arrojo?

 

Si en la corte del cielo te apadrinan

tres mujeres tan bienaventuradas,

y mis palabras tanto bien prometen.»

 

Cual florecillas, que el nocturno hielo

abate y cierra, luego se levantan,

y se abren cuando el sol las ilumina,

 

así hice yo con mi valor cansado;

y tanto se encendió mi corazón,

que comencé como alguien valeroso:

 

«!Ah, cuán piadosa aquella que me ayuda!

y tú, cortés, que pronto obedeciste

a quien dijo palabras verdaderas.

 

El corazón me has puesto tan ansioso

de echar a andar con eso que me has dicho

que he vuelto ya al propósito primero.

 

Vamos, que mi deseo es como el tuyo.

Sé mi guía, mi jefe, y mi maestro.»

Asi le dije, y luego que echó a andar,

entré por el camino arduo y silvestre.

 

 

 

Divina Comedia - Purgatorio (Canto 1)

Por surcar mejor agua alza las velas

ahora la navecilla de mi ingenio,

que un mar tan cruel detrás de sí abandona;

 

y cantaré de aquel segundo reino

donde el humano espíritu se purga

y de subir al cielo se hace digno.

 

Mas renazca la muerta poesía,

oh, santas musas, pues que vuestro soy; .

y Calíope un poco se levante,

 

mi canto acompañando con las voces

que a las urracas míseras tal golpe

dieron, que del perdón desesperaron.

 

Dulce color de un oriental zafiro,

que se expandía en el sereno aspecto

del aire, puro hasta la prima esfera,

 

reapareció a mi vista deleitoso,

en cuanto que salí del aire muerto,

que vista y pecho contristado había.

 

El astro bello que al amor invita

hacía sonreir todo el oriente,

y los Peces velados lo escoltaban.

 

Me volví a la derecha atentamente,

y vi en el otro polo cuatro estrellas

que sólo vieron las primeras gentes.

 

Parecía que el cielo se gozara

con sus luces: ¡Oh viudo septentrión,

ya que de su visión estás privado!

 

Cuando por fin dejé de contemplarlos

dirigiéndome un poco al otro polo,

por donde el Carro desapareciera,

 

vi junto a mí a un anciano solitario,

digno al verle de tanta reverencia,

que más no debe a un padre su criatura.

 

Larga la barba y blancos mechones

llevaba, semejante a sus cabellos,

que al pecho en dos mechones le caían.

 

Los rayos de las cuatro luces santas

llenaban tanto su rostro de luz,

que le veía como al Sol de frente.

 

¿Quién sois vosotros que del ciego río

habéis huido la prisión eterna?

-dijo moviendo sus honradas plumas.

 

¿Quién os condujo, o quién os alumbraba,

al salir de esa noche tan profunda,

que ennegrece los valles del infierno?

 

¿Se han quebrado las leyes del abismo?

¿o el designio del cielo se ha mudado

y venís, condenados, a mis grutas?»

 

Entonces mi maestro me empujó,

y con palabras, señales y manos

piernas y rostro me hizo reverentes.

 

Después le respondió: «Por mí no vengo.

Bajó del cielo una mujer rogando

que, acompañando a éste, le ayudara.

 

Mas como tu deseo es que te explique

más ampliamente nuestra condición,

no puede ser el mío el ocultarlo.

 

Éste no ha visto aún la última noche;

mas estuvo tan cerca en su locura,

que le quedaba ya muy poco tiempo.

 

Y a él, como te he dicho, fui enviado

para salvarle; y no había otra ruta

más que esta por la cual le estoy llevando.

 

Le he mostrado la gente condenada;

y ahora pretendo las almas mostrarle

que están purgando bajo tu mandato.

 

Es largo de contar cómo lo traje;

bajó del Alto virtud que me ayuda

a conducirlo a que te escuche y vea.

 

Dignate agradecer que haya venido:

busca la libertad, que es tan preciada,

cual sabe quien a cambio da la vida.

 

Lo sabes, pues por ella no fue amarga

en Utica tu muerte; allí dejaste

la veste que radiante será un día.

 

No hemos quebrado las eternas leyes,

pues éste vive y Minos no me ata;

soy de la zona de los castos ojos

 

de tu Marcia, que sigue suplicando

que la tengas por tuya, oh santo pecho:

en nombre de su amor, senos benigno.

 

Deja que andemos por tus siete reinos;

le mostraré nuestro agradecimiento,

si quieres que te nombre allí debajo.»

 

«Tan placentera Marcia fue a mis ojos

mientras que estuve allí -dijo él entonces-

que cuanto me pidió le concedía.

 

Ahora que vive tras el río amargo,

no puede ya moverme, por la ley

que cuando me sacaron fue dispuesta.

 

Mas si te manda una mujer del cielo,

como has dicho, lisonjas no precisas:

basta en su nombre pedir lo que quieras.

 

Puedes marchar, mas haz que éste se ciña

con un delgado junco y lave el rostro,

y que se limpie toda la inmundicia;

 

porque no es conveniente que cubierto

de niebla alguna, vaya hasta el primero

de los ministros ya del Paraíso.

 

En todo el derredor de aquella islita,

allí donde las olas la combaten,

crecen los juncos sobre el blanco limo:

 

ninguna planta que tuviera fronda

o que dura se hiciera, viviría,

pues no soportaría sus embates.

 

Luego no regreséis por este sitio;

el sol os mostrará, que surge ahora,

del monte la subida más sencilla.»

 

Él desapareció; y me levanté

sin hablar, acercándome a mi guía,

dirigiéndole entonces la mirada.

 

Él comenzó: «Sigue mis pasos, hijo:

volvamos hacia atrás, que esta llanura

va declinando hasta su último margen.»

 

Vencía el alba ya a la madrugada

que escapaba delante, y a lo lejos

divisé el tremolar de la marina.

 

Por la llanura sola caminábamos

como quien vuelve a la perdida senda,

y hasta encontrarla piensa que anda en vano.

 

Cuando llegamos ya donde el rocío

resiste al sol, por estar en un sitio

donde, a la sombra, poco se evapora,

 

ambas manos abiertas en la hierba

suavemente puso mi maestro:

y yo, que de su intento me di cuenta,

 

volví hacia él mi rostro enlagrimado;

y aquí me descubrió completamente

aquel color que me escondió el infierno.

 

Llegamos luego a la desierta playa,

que nadie ha visto navegar sus aguas,

que conserve experiencias del regreso.

 

Me ciñó como el otro había dicho:

¡oh maravilla! pues cuando él cortó

la humilde planta, volvió a nacer otra

de donde la arrancó, súbitamente.

 

 

Divina Comedia - Purgatorio (Canto 2)

Ya había el sol llegado al horizonte

que cubre con su cerco meridiano

Jerusalén en su más alto punto;

 

y la noche, que a él opuesta gira,

del Ganges se salía con aquellas

balanzas, que le caen cuando ha triunfado;

 

tal que la blanca y sonrosada cara,

donde yo estaba, de la bella Aurora

mientras crecía se tornaba de oro.

 

A la orilla del mar nos encontrábamos,

como aquel que pensara su camino,

que va en corazón y en cuerpo se queda.

 

Y entonces, cual del alba sorprendido,

por el denso vapor Marte enrojece

sobre el lecho del mar por el poniente,

 

tal se me apareció, y así aún la viera,

una luz que en el mar tan rauda iba,

que al suyo ningún vuelo se parece.

 

Y separando de ella unos instantes

los ojos, a mi guía preguntando,

la vi de nuevo más luciente y grande.

 

Apareció después a cada lado

un no sabía qué blanco, y debajo

poco a poco otra cosa también blanca.

 

Nada el maestro aún había dicho,

cuando vi que eran alas lo primero;

y cuando supo quién era el piloto,

 

me gritó: « Dobla, dobla las rodillas.

Mira el ángel de Dios: junta las manos,

verás a muchos de estos oficiales.

 

Ve que desdeña los humanos medios,

y no quiere más remo ni más velas

entre orillas remotas, que sus alas.

 

Mira cómo las alza hacia los cielos

moviendo el aire con eternas plumas,

que cual mortal cabello no se mudan.»

 

Después al acercarse más y más

el pájaro divino, era más claro:

y pues de cerca no lo soportaban

 

los ojos, me incliné, y llegó a la orilla

con una barca tan ligera y ágil,

que parecía no cortar el.agua.

 

A popa estaba el celestial barquero,

cual si la beatitud llevara escrita;

y dentro había más de cien espíritus.

 

«In exitu Israel de Aegipto»

cantaban todos juntos a una voz,

y todo lo que sigue de aquel salmo.

 

Después les hizo el signo de la cruz;

y todos se lanzaron a la playa:

y él se marchó tan veloz como vino.

 

La turba que quedó, muy sorprendida

pareció del lugar, mirando en torno

como aquel que contempla cosas nuevas.

 

De todas partes asaeteaba al día

el sol, que había echado con sus flechas

de la mitad del cielo a Capricornio,

 

cuando la nueva gente alzó la cara

a nosotros, diciendo: «Si sabéis,

mostradnos el camino que va al monte.»

 

Y respondió Virgilio: « Estáis pensando

que este sitio nosotros conocemos;

mas peregrinos somos de igual forma.

 

Llegamos poco antes que vosotros,

por camino tan áspero y tan fuerte,

que ahora el subir parece un simple juego.»

 

Las almas que se dieron cuenta entonces

por mi respiración, de que vivía,

maravilladas, empalidecieron.

 

Y como al mensajero que el olivo

trae, va la gente para oír noticias,

y de apretarse esquivos no se muestran,

 

así a mi vista se agolparon todas

aquellas almas apesadumbradas,

casi olvidando el ir a hacerse bellas.

 

Y yo vi que una de ellas se acercaba

para abrazarme, con tan grande afecto,

que me movió a que hiciese yo lo mismo.

 

¡Ah vanas sombras, salvo la apariencia!

tres veces por detrás pasé mis brazos,

y tantas otras los volví a mi pecho.

 

Creo que enrojecí, maravillado,

y sonrió la sombra y se alejaba,

y yo me fui detrás para seguirla.

 

Suavemente me dijo que parase;

supe entonces quién era, y le rogué

que, para hablarme, allí se detuviera.

 

«Así -me respondió- como te amaba

en el cuerpo mortal, libre te amo:

por eso me detengo; y tú ¿qué haces?»

 

«Por volver otra vez, Cassella mío,

adonde estoy, viajo; mas ¿por qué

-le dije- tantas horas te han quitado?»

 

Y él a mí: «No me hicieron injusticia,

si aquel que lleva cuándo y a quien quiere,

me ha negado el pasaje muchas veces;

 

de justa voluntad sale la suya:

mas desde hace tres meses ha traído

a quien quisiera entrar, sin oponerse.

 

Por lo que yo, que estaba en la marina

donde el agua del Tíber sal se hace,

benignamente fui por él llevado.

 

El vuelo a aquella desembocadura

dirigió, pues que siempre se congregan

allí los que a Aqueronte no descienden.»

 

Y yo: «Si no te quitan nuevas leyes

la memoria o el uso de los cantos

de amor, que mis deseos aquietaban,

 

con ellos té suplico que consueles

mi alma que, viniendo con mi cuerpo

a este lugar, se encuentra muy angustiada.»

 

El amor que en la mente me razona

entonces comenzó tan dulcemente,

que en mis adentros oigo aún la dulzura.

 

Mi maestro y yo y aquellas gentes

que estaban junto a él, tan complacidas

parecían, que en nada más pensaban.

 

Todos pendientes y fijos estábamos

de sus notas; y el viejo venerable

nos gritó: «¿Qué sucede, lentas almas?

 

¿qué negligencia, qué esperar es éste?

corred al monte a echar las impurezas

que no os permiten contemplar a Dios.»

 

Como cuando al coger avena o mijo,

las palomas rodean el sustento,

quietas y sin mostrar su usado orgullo,

 

si algo sucede que las amedrenta,

súbitamente dejan la comida,

pues un mayor cuidado las asalta;

 

yo vi a aquella mesnada recién hecha

dejar el canto y escapar al monte,

como quien va y no sabe dónde acabe:

no fue nuestra partida menos presta.

 

 

Divina Comedia - Purgatorio (Canto 3)

Por más que aquella huida repentina

por la llanura a todos dispersara,

hacia el monte en que aguija la justicia,

 

a mi fiel compañero me arrimé:

¿pues cómo habría yo sin él corrido?

¿Quién por el monte hubiérame llevado?

 

Le creí descontento de sí mismo:

¡Oh qué digna y qué pura concïencia

con qué amargor te muerde un leve fallo!

 

Cuando sus pies dejaron de ir aprisa,

que a cualquier acto quítale el decoro,

mi pensamiento, empecinado antes,

 

reanudó su discurso, deseoso,

y dirigí mis ojos hacia el monte

que al cielo más se eleva de las aguas.

 

El sol, que atrás en rojo flameaba,

se rompia delante de mi cuerpo,

pues sus rayos en mí se detenían.

 

Me volví hacia los lados temeroso

de estar abandonado, cuando vi

sólo ante mí la tierra oscurecida;

 

y: «¿Por qué desconfías? -mi consuelo

volviéndose hacia mí empezó a decirme-

¿no crees que te acompaño y que te guío?

 

Es ya la tarde donde sepultado

está aquel cuerpo en el que sombra hacía;

no en Brindis, sino en Nápoles se encuentra.

 

Por lo cual si ante mí nada se ensombra,

no debes extrañarte, igual que el cielo

no detiene el camino de los rayos.

 

Por sufrir penas, frías y calientes,

Dios ha dispuesto cuerpos semejantes,

de modo que no quiere revelarnos.

 

Loco es quien piense que nuestra razón

pueda seguir por la infinita senda

que sigue una sustancia en tres personas.

 

Os baste con el quía, humana prole;

pues, si hubierais podido verlo todo,

ocioso fuese el parto de María;

 

y tú has visto sin frutos desearlo

a tales que aquietaran su deseo,

que eternamente ahora les enluta:

 

de Aristóteles hablo y de Platón

y aun de otros más»; y aquí inclinó la frente,

y más no dijo y quedóse turbado.

 

Llegamos entretanto al pie del monte;

tan escarpadas estaban las rocas,

que en vano habrfa piernas bien dispuestas.

 

Entre Rurbia y Lerice el más desierto

el más roto barranco, es escalera,

comparado con éste, abierta y fácil.

 

«¿Ahora quién sabe en donde la pendiente

-deteniéndose, dijo mi maestro-

pueda subir aquel que va sin alas?»

 

Y mientras meditaba con la vista

baja, sobre la suerte del camino,

y yo miraba arriba del peñasco,

 

a mano izquierda apareció una turba

de almas que venía hacia nosotros,

mas tan lentos que no lo parecía.

 

«Alza -dije- maestro, la mirada:

hay aquí quien podrá darnos consejo,

si no puedes tenerlo por ti mismo.»

 

Entonces miró, y con el rostro sereno

me dijo: «Vamos pues, que vienen lentos;

y afirma la esperanza, dulce hijo.»

 

Tan lejos aún estaba aquella gente,

luego de haber mil pasos caminado,

como un buen lanzador alcanzaria,

 

cuando a las duras peñas se arrimaron

de la alta sima, quietos y apretados,

cual caminante que dudoso mira.

 

«Felices muertos, almas elegidas

-Virgilio dijo- por la paz aquella

que todos esperáis, según bien creo,

 

decidnos dónde baja la montaña,

para poder subir; pues más disgusta

perder el tiempo a quien su precio sabe.»

 

Cual salen del redil las ovejillas

de una, de dos, de tres y temerosas

están las otras, vista y morro en tierra;

 

y lo que la primera hacen las otras,

acercándose a ella si se para,

simples y calmas, y el porqué no saben;

 

así vi que venía la cabeza

de aquella grey afortunada entonces,

con recatado andar y rostro honesto.

 

Al ver los de delante interrumpida

la luz en tierra a mi derecho flanco

desde mí hasta la roca haciendo sombra,

 

se detuvieron, y hacia atrás se echaron,

y todos esos que detrás venían,

no sabiendo por qué, lo mismo hicieron.

 

«Sin que lo preguntéis yo os comunico

que este cuerpo que veis es cuerpo humano;

por lo que el sol ha interceptado en tierra.

 

No os debéis asombrar, pero creedme

que no sin que lo quieran en el cielo

estas paredes escalar pretende.»

 

Así el maestro; y esas dignas gentes:

«Volved -dijeron- y seguid un poco»,

haciéndonos señales con la mano.

 

Y uno de aquéllos empezó: «Quien quiera

que seas, vuelve el rostro mientras andas:

recuerda si me viste en la otra vida.»

 

Volví la vista a él muy fijamente

rubio era y bello y de gentil aspecto,

mas un tajo una ceja le partía.

 

Cuando con humildad hube negado

haberle visto nunca, él dijo: «Mira»

y mostróme una llaga sobre el pecho.

 

Luego sonriendo dijo: «Soy Manfredo:

la emperatriz Constanza fue mi abuela;

y te suplico que, cuando regreses,

 

le digas a mi hermosa hija, madre

del honor de Aragón y de Sicilia,

la verdad, si es que cuentan de otro modo.

 

Después de ser mi cuerpo atravesado

por dos golpes mortales, me volví

llorando a quien perdona de buen grado.

 

Abominables mis pecados fueron

mas tan gran brazo tiene la bondad

infinita, que acoge a quien la implora.

 

Si el pastor de Cosenza, que a mi caza

entonces fue enviado por Clemente,

la página divina comprendiera,

 

los huesos de mi cuerpo aún estarían

al pie del puente junto a Benevento,

y por pesadas piedras custodiados.

 

Mas los baña la lluvia y mueve el viento,

fuera del reino, casi junto al Verde,

donde él los trasladó sin luz alguna.

 

Mas por su maldición, nunca se pierde,

sin que pueda volver, el infinito

amor, mientras florezca la esperanza.

 

Verdad es que quien muere contumaz,

con la Iglesia, aunque al fin arrepentido,

fuera debe de estar de esta montaña,

 

treinta veces el tiempo que viviera

en esa presunción, si tal decreto

no se acorta con buenas oraciones.

 

Piensa pues lo dichoso que me harías,

a mi buena Constanza revelando

cómo me has visto, y esta prohibición:

que aquí, por los de allá, mucho se avanza.

 

Divina Comedia - Paraíso (Canto 1)

La gloria de quien mueve todo el mundo

el universo llena, y resplandece

en unas partes más y en otras menos.

 

En el cielo que más su luz recibe

estuve, y vi unas cosas que no puede

ni sabe repetir quien de allí baja;

 

porque mientras se acerca a su deseo,

nuestro intelecto tanto profundiza,

que no puede seguirle la memoria.

 

En verdad cuanto yo del santo reino

atesorar he podido en mi mente

será materia ahora de mi canto.

 

¡Oh buen Apolo, en la última tarea

hazme de tu poder vaso tan lleno,

como exiges al dar tu amado lauro!

 

Una cima hasta ahora del Parnaso

me fue bastante; pero ya de ambas

ha menester la carrera que falta.

 

Entra en mi pecho, y habla por mi boca

igual que cuando a Marsias de la vaina

de sus miembros aún vivos arrancaste.

 

¡Oh divina virtud!, si me ayudaras

tanto que las imágenes del cielo

en mi mente grabadas manifieste,

 

me verás junto al árbol que prefieres

llegar, y coronarme con las hojas

que merecer me harán tú y mi argumento.

 

Tan raras veces, padre, eso se logra,

triunfando como césar o poeta,

culpa y vergüenza del querer humano,

 

que debiera ser causa de alegría

en el délfico dios feliz la fronda

penea, cuando alguno a aquélla aspira.

 

Gran llama enciende una chispa pequeña:

quizá después de mí con voz más digna

se ruegue a fin que Cirra le responda.

 

La lámpara del mundo a los mortales

por muchos huecos viene; pero de ése

que con tres cruces une cuatro círculos,

 

con mejor curso y con mejor estrella

sale a la par, y la mundana cera

sella y calienta más al modo suyo.

 

Allí mañana y noche aquí había hecho

tal hueco, y casi todo allí era blanco

el hemisferio aquel, y el otro negro,

 

cuando Beatriz hacia el costado izquierdo

vi que volvía y que hacia el sol miraba:

nunca con tal fijeza lo hizo un águila.

 

Y así como un segundo rayo suele

del primero salir volviendo arriba,

cual peregrino que tomar desea,

 

este acto suyo, infuso por los ojos

en mi imaginación, produjo el mío,

y miré fijo al sol cual nunca hacemos.

 

Allí están permitidas muchas cosas

que no lo son aquí, pues ese sitio

para la especie humana fue creado.

 

Mucho no lo aguanté, mas no tan poco

que alrededor no viera sus destellos,

cual un hierro candente el fuego deja;

 

y de súbito fue como si un día

se juntara a otro día, y Quien lo puede

con otro sol el cielo engalanara.

 

En las eternas ruedas por completo

fija estaba Beatriz: y yo mis ojos

fijaba en ella, lejos de la altura.

 

Por dentro me volví, al mirarla, como

Glauco al probar la hierba que consorte

en el mar de los otros dioses le hizo.

 

Trashumanarse referir per verba

no se puede; así pues baste este ejemplo

a quien tal experiencia dé la gracia.

 

Si estaba sólo con lo que primero

de mí creaste, amor que el cielo riges,

lo sabes tú, pues con tu luz me alzaste.

 

Cuando la rueda que tú haces eterna

al desearte, mi atención llamó

con el canto que afinas y repartes,

 

tanta parte del cielo vi encenderse

por la llama del sol, que lluvia o río

nunca hicieron un lago tan extenso.

 

La novedad del son y el gran destello

de su causa, un anhelo me inflamaron

nunca sentido tan agudamente.

 

Y entonces ella, al verme cual yo mismo,

para aquietarme el ánimo turbado,

sin que yo preguntase, abrió la boca,

 

y comenzó: «Tú mismo te entorpeces

con una falsa idea, y no comprendes

lo que podrías ver si la desechas.

 

Ya no estás en la tierra, como piensas;

mas un rayo que cae desde su altura

no corre como tú volviendo a ella.»

 

Si fui de aquella duda desvestido,

con sus breves palabras sonrientes,

envuelto me encontré por una nueva,

 

y dije: «Ya contento requïevi

de un asombro tan grande; mas me asombro

cómo estos leves cuerpos atravieso.»

 

Y ella, tras suspirar piadosamente,

me dirigió la vista con el gesto

que a un hijo enfermo dirige su madre,

 

y dijo: «Existe un orden entre todas

las cosas, y esto es causa de que sea

a Dios el universo semejante.

 

Aquí las nobles almas ven la huella

del eterno saber, y éste es la meta

a la cual esa norma se dispone.

 

Al orden que te he dicho tiende toda

naturaleza, de diversos modos,

de su principio más o menos cerca;

 

y a puertos diferentes se dirigen

por el gran mar del ser, y a cada una

les fue dado un instinto que las guía.

 

Éste conduce al fuego hacia la luna;

y mueve los mortales corazones;

y ata en una las partes de la tierra;

 

y no sólo a los seres que carecen

de razón lanza flechas este arco,

también a aquellas que quieren y piensan.

 

La Providencia, que ha dispuesto todo,

con su luz pone en calma siempre al cielo,

en el cual gira aquel que va más raudo;

 

ahora hacia allí, como a un sitio ordenado,

nos lleva la virtud de aquella cuerda

que en feliz blanco su disparo clava.

 

Cierto es que, cual la forma no se pliega

a menudo a la idea del artista,

pues la materia es sorda a responderle,

 

así de este camino se separa

a veces la criatura, porque puede

torcer, así impulsada, hacia otra parte;

 

y cual fuego que cae desde una nube,

así el primer impulso, que desvían

falsos placeres, la abate por tierra.

 

Más no debe admirarte, si bien juzgo,

tu subida, que un río que bajara

de la cumbre del monte a la llanura.

 

Asombroso sería en ti si, a salvo

de impedimento, abajo te sentaras,

como en el fuego el aquietarse en tierra.»

Volvió su rostro entonces hacia el cielo.

 

 

Divina Comedia - Paraíso (Canto 2)

Oh vosotros que en una barquichuela
deseosos de oír, seguís mi leño
que cantando navega hacia otras playas,

volved a contemplar vuestras riberas:
no os echéis al océano que acaso
si me perdéis, estaríais perdidos.

No fue surcada el agua que atravieso;
Minerva sopla, y condúceme Apolo
y nueve musas la Osa me señalan.

Vosotros, los que, pocos, os alzasteis
al angélico pan tempranamente
del cual aquí se vive sin saciarse,

podéis hacer entrar vuestro navío
en alto mar, si seguís tras mi estela
antes de que otra vez se calme el agua.

Los gloriosos que a Colcos arribaron
no se asombraron como haréis vosotros,
viendo a Jasón convertido en boyero.

La innata sed perpetua que tenía
de aquel reino deiforme, nos llevaba
tan veloces cual puede verse el cielo.

Beatriz arriba, y yo hacia ella miraba;
y acaso en tanto en cuanto un dardo es puesto
y vuela disparándose del arco,

me vi llegado a donde una admirable
cosa atrajo mi vista; entonces ella
que conocía todos mis cuidados,

vuelta hacia mí tan dulce como hermosa,
«Dirige a Dios la mente agradecida
-dijo- que al primer astro nos condujo.»

Pareció que una nube nos cubriera,
brillante, espesa, sólida y pulida,
como un diamante al cual el sol hiriese.

Dentro de sí la perla sempiterna
nos recibió, como el agua recibe
los rayos de la luz quedando unida.

Si yo era cuerpo, y es inconcebible
cómo una dimensión abarque a otra,
cual si penetra un cuerpo en otro ocurre,

más debiera encendernos el deseo
de ver aquella esencia en que se observa
cómo nuestra natura y Dios se unieron.

Podremos ver allí lo que creemos,
no demostrado, mas por sí evidente,
cual la verdad primera en que cree el hombre.

Yo respondí. «Señora, tan devoto
cual me sea posible, os agradezco
que del mundo mortal me hayáis sacado.

Mas decidme: ¿qué son las manchas negras
de este cuerpo, que a algunos en la tierra
hacen contar patrañas de Caín?»

Rió ligeramente, y «Si no acierta
-me dijo- la opinión de los mortales
donde no abre la llave del sentido,

punzarte no debieran ya las flechas
del asombro, pues sabes la torpeza
con que va la razón tras los sentidos.

Mas dime lo que opinas por ti mismo.»
Y yo: «Lo que aparece diferente,
cuerpos densos y raros lo producen.»

Y ella: «En verdad verás que lo que piensas
se apoya en el error, si bien escuchas
el argumento que diré en su contra.

La esfera octava os muestra muchas luces,
las cuales en el cómo y en el cuánto
pueden verse de aspectos diferentes.

Si lo raro y lo denso hicieran esto
un poder semejante habría en todas,
en desiguales formas repartido.

Deben ser fruto las distintas fuerzas
de principios formales diferentes,
que, salvo uno, en tu opinión destruyes.

Aún más, si fuera causa de la sombra
la menor densidad, o tan ayuno
fuera de su materia en la otra parte

este planeta, o, tal como comparte
grueso y delgado un cuerpo, igual tendría
de éste el volumen hojas diferentes.

Si fuera lo primero, se vería
al eclipsarse el sol y atravesarla
la luz como a los cuerpos poco densos.

Y no sucede así. por ello lo otro
examinemos; y si lo otro rompo,
verás tu parecer equivocado.

Si no traspasa el trozo poco denso,
debe tener un límite del cual
no le deje pasar más su contrario;

y de allí el otro rayo se refleja
como el color regresa del cristal
que por el lado opuesto esconde plomo.

Dirás que se aparece más oscuro
el rayo más aquí que en otras partes,
porque de más atrás viene el reflejo.

De esta objeción pudiera liberarte
la experiencia, si alguna vez lo pruebas,
que es la fuente en que manan vuestras artes.

Coloca tres espejos; dos que disten
de ti lo mismo, y otro, más lejano,
que entre los dos encuentre tu mirada.

Vuelto hacia ellos, haz que tras tu espalda
te pongan una luz que los alumbre
y vuelva a ti de todos reflejada.

Aunque el tamaño de las más distantes
pueda ser más pequeño, notarás
que de la misma forma resplandece.

Ahora, como a los golpes de los rayos
se desnuda la tierra de la nieve
y del color y del frío de antes,

al quedar de igual forma tu intelecto,
de una luz tan vivaz quiero llenarle,
que en ti relumbrará cuando la veas.

Dentro del cielo de la paz divina
un cuerpo gira en cuyo poderío
se halla el ser de las cosas que contiene.

El siguiente, que tiene tantas luces,
parte el ser en esencias diferentes,
contenidas en él, mas de él distintas.

Los círculos restantes de otras formas
la distinción que tienen dentro de ellos
disponen a sus fines y simientes.

Así van estos órganos del mundo
como ya puedes ver, de grado en grado,
que dan abajo lo que arriba toman.

Observa atento ahora cómo paso
de aquí hacia la verdad que deseabas,
para que sepas luego seguir solo.

Los giros e influencias de los cielos,
cual del herrero el arte del martillo,
deben venir de los motores santos;

y el cielo al que embellecen tantas luces,
de la mente profunda que lo mueve
toma la imagen y la imprime en ellas.

Y como el alma llena vuestro polvo
por diferentes miembros, conformados
al ejercicio de potencias varias,

así la inteligencia en las estrellas
despliega su bondad multiplicada,
y sobre su unidad va dando vueltas.

Cada virtud se liga a su manera
con el precioso cuerpo al que da el ser,
y en él se anuda, igual que vuestra vida.

Por la feliz natura de que brota,
mezclada con los cuerpos la virtud
brilla cual la alegría en las pupilas.

Esto produce aquellas diferencias
de la luz, no lo raro ni lo denso:
y es el formal principio que produce,

conforme a su bondad, lo turbio o claro.» 

jueves

Varios Temas: JOSÉ PÉREZ COLMENARES

 

josé pérez colmenares

José Pérez Colmenares: El Legado del "Terrible" en el Corazón de Aragua 

El Estadio José Pérez Colmenares, ubicado en Maracay, es mucho más que el hogar de los Tigres de Aragua. Es un santuario que rinde tributo a uno de los baluartes de la gesta deportiva más importante de Venezuela en el siglo XX.

 

¿Quién fue José Pérez Colmenares?

Nacido en Villa de Cura, estado Aragua, José Pérez Colmenares fue un atleta excepcional conocido como “El Terrible Pérez”. Su presencia en el campo de juego combinaba una elegancia defensiva con un bateo oportuno y potente que lo convirtió en una leyenda de la era amateur.

 

El Hito de 1941: Números de Héroe

Pérez Colmenares fue el primera base titular y pieza clave de los "Héroes del 41". Su actuación en la IV Serie Mundial de Béisbol Amateur en La Habana, Cuba, no fue solo simbólica, sino estadísticamente determinante:

Promedio de Bateo: Finalizó el torneo con un sólido .275 (11 hits en 40 turnos).

Aporte Ofensivo: Anotó 5 carreras y remolcó otras 5, siendo vital en las victorias contra potencias como México y Panamá.

Defensa Impecable: Cubrió la inicial con una solvencia que dio seguridad al cuerpo de lanzadores venezolano, liderado por el "Chino" Canónico.

Su trágica muerte en un accidente aéreo en 1944, con apenas 30 años, elevó su figura a la categoría de mito eterno del deporte nacional.

 

El Estadio: Un Templo en Constante Evolución

Inaugurado en 1965 bajo el nombre de este ilustre aragüeño, el estadio ha sabido adaptarse a los tiempos modernos para mantenerse como uno de los parques más competitivos de la Cuenca del Caribe.

 

Remodelaciones y Modernización

A lo largo de las décadas, el "JPC" ha pasado por procesos de transformación para cumplir con los estándares de la MLB y la Confederación del Caribe:

Sistema de Iluminación: En años recientes, se han instalado torres de iluminación con tecnología LED de última generación, mejorando la visibilidad para las transmisiones en alta definición.

Terreno de Juego: El campo ha recibido múltiples tratamientos de nivelación y drenaje, además de la instalación de césped de alta calidad, garantizando que el juego sea fluido incluso tras las lluvias características de Maracay.

Zona de Fanáticos: Se han remodelado las áreas de clubhouses, dugouts y las tribunas, incluyendo la creación de zonas VIP y áreas comerciales que mejoran la experiencia del espectador sin perder la esencia de "estadio familiar".

Pantalla Gigante: El estadio cuenta hoy con una de las pantallas de video más modernas del país, utilizada para interactuar con la fanaticada y mostrar repeticiones en tiempo real.

 

Sede de Grandes Eventos

Gracias a estas mejoras, el estadio no solo ha sido la cuna de la "Dinastía de los Tigres" (con sus múltiples títulos en la década del 2000), sino que ha servido de sede para la Serie del Caribe en 2006, dejando constancia de que es un recinto de clase mundial y varios temas deportivos y culturales privados adicionales.

El Estadio José Pérez Colmenares es el punto de encuentro donde la nostalgia por un héroe de 1941 se fusiona con la pasión de una de las fanaticadas más fieles del béisbol profesional venezolano.

Lcdo. Argenis Serrano 

martes

Varios Temas: EL ARTE DE LA GUERRA

"El Arte de la Guerra", atribuido a Sun Tzu, es un tratado de estrategia que trasciende lo militar para aplicarse a la resolución de conflictos y la toma de decisiones sociopolíticas. Esta es una recopilación exhaustiva de sus principios y consejos fundamentales, organizados en varias temáticas clave.

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El Arte de la Guerra

Fundamentos de la estrategia

La importancia del Estado: La guerra es de vital importancia para el Estado; es el dominio de la vida o de la muerte, el camino hacia la supervivencia o la pérdida. Es imperativo estudiarla a fondo.

Los cinco factores: Todo análisis debe basarse en la doctrina (armonía entre pueblo y gobierno), el tiempo (clima y estaciones), el terreno (distancias y peligros), el mando (sabiduría, benevolencia y coraje) y la disciplina (organización y logística).

El arte del engaño: Todo el arte de la guerra se basa en el engaño. Cuando seas capaz, aparenta incapacidad; cuando seas activo, aparenta inactividad. Si estás cerca, haz creer que estás lejos; si estás lejos, haz creer que estás cerca.

La victoria sin lucha: La excelencia suprema consiste en quebrar la resistencia del enemigo sin luchar. Lo mejor es ganar sin derramar sangre.

Prioridades de ataque: Lo más importante es atacar la estrategia del enemigo; lo siguiente es romper sus alianzas; lo tercero es atacar a su ejército; lo peor es atacar ciudades amuralladas.

 

El manejo del conflicto

Rapidez y economía: No existe ningún caso de una nación que se haya beneficiado de una guerra prolongada. El objetivo es la victoria, no las campañas largas.

Aprovechar los recursos del enemigo: Un general inteligente se asegura de que sus tropas se alimenten del enemigo. Una ración del enemigo equivale a veinte de las propias.

Conocimiento propio y del otro: Si conoces al enemigo y te conoces a ti mismo, no debes temer el resultado de cien batallas. Si te conoces a ti mismo pero no al enemigo, por cada victoria sufrirás una derrota. Si no conoces ni al enemigo ni a ti mismo, sucumbirás en cada batalla.

Invencibilidad y vulnerabilidad: La invencibilidad reside en uno mismo (defensa), pero la vulnerabilidad del enemigo depende de él mismo (ataque). Puedes hacerte invencible, pero no puedes forzar la oportunidad de vencer al enemigo hasta que él cometa un error.

 

Tácticas y movimiento

Uso de la energía (Shi): Combina fuerzas directas para comprometer al enemigo y fuerzas indirectas para lograr la victoria. La energía de los guerreros hábiles es como el ímpetu de una redonda piedra que rueda montaña abajo.

Ser como el agua: El ejército debe ser como el agua: evita lo alto y corre hacia lo bajo; evita los puntos fuertes del enemigo y ataca sus debilidades. El agua no tiene una forma constante, y en la guerra no hay condiciones permanentes.

Atacar el vacío: Aparece en lugares donde el enemigo deba acudir a defenderse; avanza rápidamente hacia donde no seas esperado. Ataca lo que no está defendido.

Control de la iniciativa: Aquel que llega primero al campo de batalla y espera al enemigo está fresco para combatir; aquel que llega tarde y tiene que precipitarse al combate llega exhausto.

 

El Arte de la Guerra: El terreno y las situaciones

Clasificación del terreno: Debes reconocer si el terreno es de dispersión, fronterizo, clave, de comunicación, de intersección, grave, difícil, cercado o mortal.

Terreno de muerte: Coloca a tus soldados en una situación de vida o muerte (terreno mortal) y no retrocederán; lucharán con el máximo valor porque no hay otra opción.

Evitar trampas naturales: No cruces ríos caudalosos sin precaución, evita los desfiladeros y no acampes en lugares bajos donde puedas ser inundado o emboscado.

 

Liderazgo y disciplina

Las cinco faltas de un general: El descuido (que lleva a la muerte), la cobardía (que lleva a la captura), el temperamento irritable (que puede ser provocado), el honor excesivo (que teme la vergüenza) y la compasión excesiva por sus hombres (que genera debilidad).

Trato a la tropa: Mira a tus soldados como a tus propios hijos y te seguirán hasta los valles más profundos. Pero si eres incapaz de dar órdenes, serás como un hijo mimado: inútil para el combate.

Unidad de propósito: Vence aquel cuyo ejército está unido por un mismo espíritu en todos sus rangos.

 

El Arte de la Guerra: El uso de la información

El valor de los espías: No se puede conocer la situación del enemigo mediante cálculos, analogías o espíritus; solo se obtiene a través de personas que conocen al enemigo.

Tipos de espías: Utiliza espías locales, internos, convertidos (doble agentes), condenados (para dar información falsa) y supervivientes (que traen noticias de vuelta). El espía convertido es el más importante, pues permite reclutar a los demás.


Consejos estratégicos 

  • Planificación previa: Un ejército victorioso gana primero y combate después; uno derrotado lucha primero y busca ganar después.
  • Evita la confrontación directa: La victoria más grande es vencer sin combatir.
  • Usa al enemigo contra sí mismo: Aprovecha sus debilidades y errores.
  • No presiones a un enemigo desesperado: Puede volverse más peligroso.
  • Invencibilidad en la defensa, victoria en el ataque.
  • Haz extraordinario lo ordinario y ordinario lo extraordinario: Manipula percepciones.
  • El terreno importa: Adapta tu estrategia al espacio físico y psicológico.
  • La disciplina y la organización: Un ejército desordenado está condenado.
  • El tiempo es un arma: Saber cuándo atacar y cuándo esperar.
  • Economía de recursos: No desgastes tus fuerzas innecesariamente.
  • La moral del ejército: La cohesión y la motivación son tan importantes como las armas.

Recop.: Licenciado Argenis Serrano 

lunes

Varios Temas: EL INTESTINO GRUESO Y EL INTESTINO DELGADO

Esta información sobre el intestino grueso y el intestino delgado tiene un carácter meramente informativo. Para obtener asesoramiento o diagnóstico médico, te solicitamos de todo corazón que consultes a un profesional, NUNCA TE  SUGESTIONES CON NEGATIVISMO NI TE  AUTOMEDIQUES CON LO QUE SE DICE SOBRE SALUD EN INTERNET; LEE, VE, DOCUMÉNTATE PERO SÓLO SIGUE LO QUE INDIQUE EL ESPECIALISTA EN MEDICINA.

El sistema digestivo es una maravilla de la ingeniería biológica, y sus protagonistas principales son los intestinos. Aunque a menudo los mencionamos como un todo, el intestino delgado y el grueso cumplen funciones radicalmente distintas pero perfectamente coordinadas para mantenernos con vida.

el intestino grueso y el intestino delgado
 

El intestino grueso y el intestino delgado

El intestino delgado: el centro de absorción

Es la porción del tubo digestivo que conecta el estómago con el colon. Su principal misión es la digestión química de los alimentos y la absorción de nutrientes.

  • Medidas: Sorprendentemente, mide entre 6 y 7 metros de largo en un adulto, aunque su diámetro es estrecho (unos 2.5 cm).
  • Partes: Se divide en tres secciones:

1.   Duodeno: Donde se mezclan los alimentos con la bilis y jugos pancreáticos.

2.   Yeyuno: Donde ocurre la mayor parte de la absorción.

3.   Íleon: La parte final que absorbe vitamina B12 y sales biliares.

 

El intestino grueso: gestión de residuos

Una vez que los nutrientes han sido extraídos, lo que queda pasa al intestino grueso (o colon). Su función es absorber agua, electrolitos y formar las heces.

  • Medidas: Es mucho más corto pero más ancho que el delgado. Mide aproximadamente 1.5 metros de largo y unos 6.5 cm de diámetro.
  • Partes: Se compone del ciego (donde está el apéndice), el colon (ascendente, transverso, descendente y sigmoide), el recto y el conducto anal.
  • Microbiota: Aquí reside la mayor concentración de bacterias beneficiosas que ayudan a sintetizar vitaminas como la K y la B12.

 

Funciones esenciales

  • Digestión y absorción: el intestino delgado descompone los alimentos y extrae nutrientes vitales.
  • Hidratación y eliminación: el intestino grueso concentra el agua y expulsa los desechos en forma de heces.
  • Rol endocrino: producen hormonas y neurotransmisores que influyen en el metabolismo y la salud mental, razón por la cual se habla del intestino como “segundo cerebro”

 

Afecciones comunes y tratamientos

Ambos órganos son susceptibles a diversas patologías que pueden afectar la calidad de vida:

Afección

Ubicación principal

Síntomas comunes

Enfermedad Celíaca

Intestino Delgado

Diarrea, fatiga, pérdida de peso al comer gluten.

Síndrome de Intestino Irritable

Intestino Grueso

Dolor abdominal, gases, estreñimiento o diarrea.

Enfermedad de Crohn

Ambos (frecuente en íleon)

Inflamación crónica, dolor severo, desnutrición.

Diverticulitis

Intestino Grueso

Inflamación de pequeños sacos en la pared del colon.


Tratamientos habituales

  • Dietas específicas: ricas en fibra o bajas en ciertos irritantes según la afección.
  • Medicamentos: antiinflamatorios, antibióticos, probióticos o reguladores del tránsito intestinal.
  • Cirugía: en casos graves de Crohn, colitis ulcerosa o diverticulitis complicada.
  • Terapias complementarias: manejo del estrés, yoga y técnicas de relajación, dado el vínculo entre intestino y sistema nervioso.

 

Cuidados esenciales para la salud intestinal

Para mantener estos órganos en óptimo estado, es fundamental seguir ciertas pautas de estilo de vida:

1.   La fibra es clave: Consumir frutas, verduras y granos integrales para facilitar el tránsito intestinal.

2.   Hidratación: El colon necesita agua para formar heces blandas y evitar el estreñimiento.

3.   Probióticos: Alimentos como el yogur o el kéfir ayudan a mantener una microbiota saludable.

4.   Ejercicio regular: El movimiento físico estimula las contracciones naturales del intestino (peristaltismo).

5.   Evitar exceso de ultraprocesados y alcohol: reducen la diversidad de la microbiota.

Comprender el funcionamiento de nuestro sistema digestivo nos permite estar más atentos a señales de alerta.

Al hablar de salud intestinal, inevitablemente se cruzan varios temas: nutrición, microbiota, inmunidad y equilibrio mental. Comprender esta interconexión nos permite valorar al intestino como un verdadero eje de la vida cotidiana.

El intestino grueso y el intestino delgado son conductos de digestión y auténticos reguladores de la salud integral. Su cuidado implica hábitos diarios que repercuten en la energía, el bienestar emocional y la prevención de enfermedades.

Lcdo. Argenis Serrano 

domingo

Varios Temas: BUQUE PETROLERO: UTILIDAD DEL PETRÓLEO Y EMBARCACIÓN

La buena administración económica de cualquier país, una disposición real que no esté atada a ideologías, favores ni se deje pisar por corruptos, puede ayudar a que el llamado “oro negro” sea de verdad útil, invirtiendo en el mejor activo que posee cualquier nación: el capital humano.

Por eso el calcular que se podría hacer directamente con un buque petrolero que traslada 2.000.000 de barriles resulta una premisa fascinante o un ejercicio moral que -claramente tiene sus aristas de inversión y ya hay parámetros de inversión-, pero que sería más delicioso al mostrar transparencia en lo que se vende y en qué se convierte, además de saber cuánto dinero se gana y en qué se dispone, para que productor y receptor ganen económica y socialmente.

Es delicioso poder indagar en aquello que se mueve entre la logística masiva, la ingeniería social y el derecho internacional en un buque petrolero, que por sus dimensiones suele ser un VLCC (Very Large Crude Carrier), una estructura de unos 330 metros de largo (tres campos de fútbol) que es, en esencia, una ciudad flotante de acero.

Aquí tienen un análisis casi que de imaginario utópico de lo que se podría hacer con un activo de esta magnitud.

buque petrolero
 

El Gigante del Mar: ¿Qué hacer con 2 millones de barriles de crudo?

Tener un buque de este tipo bajo tu control abre tres frentes principales: el aprovechamiento del recurso, la transformación del activo físico y el impacto social.

1. El Marco Legal y Logístico

Antes de mover un solo litro, hay que entender que un VLCC no es un coche que se estaciona en cualquier parte.

  • Gestión de Carga: Los 2 millones de barriles tienen un valor de mercado (según el precio del Brent o WTI) que suele rondar los 140-160 millones de dólares. Legalmente, esto requiere contratos de fletamento (Charter Party), seguros ambientales multimillonarios y cumplir con el convenio MARPOL para prevenir la contaminación.
  • Almacenamiento Flotante: Si el precio del petróleo está bajo, el buque puede usarse como FPSO (Floating Production Storage and Offloading). Es decir, una unidad de almacenamiento que espera a que los precios suban, funcionando como una reserva estratégica privada.

2. Transformaciones Sociales y Humanitarias

Si el objetivo es ayudar a estratos bajos, el buque puede dejar de ser un transporte de energía para convertirse en un motor de desarrollo:

  • Hospital de Alta Mar: Siguiendo el modelo del USNS Mercy, un buque de este tamaño puede convertirse en un centro médico con miles de camas, quirófanos y laboratorios para zonas costeras sin infraestructura hospitalaria.
  • Planta Potabilizadora Móvil: El espacio de carga puede adaptarse para instalar sistemas de desalinización masiva, llevando millones de litros de agua potable a comunidades que sufren sequías extremas.
  • Centro de Capacitación Técnica: El buque puede albergar escuelas de oficios (soldadura submarina, navegación, mecánica industrial) para jóvenes de escasos recursos, ofreciendo internado y formación en un entorno real.

 

Estrategias para ayudar a estratos bajos (Impacto Directo)

Si posees el valor de la carga o el uso del buque, estas son las acciones más efectivas:

A. El "Fondo de Energía Social"

En lugar de vender el crudo al mercado abierto, se puede negociar un intercambio directo con refinerías por combustible subsidiado o gas doméstico.

  • Acción: Distribuir cilindros de gas o bonos de transporte público directamente a las familias de estratos 1 y 2, reduciendo su costo de vida inmediato.


B. Micro-redes Eléctricas

Convertir parte del crudo en energía eléctrica mediante generadores portátiles o plantas de ciclo combinado instaladas cerca de asentamientos informales.

  • Acción: Proveer electricidad gratuita o de muy bajo costo para comedores comunitarios y escuelas en zonas periféricas.


C. La "Moneda de Acero" (Reciclaje Social)

Cuando el buque cumple su vida útil (20-25 años), el acero de un VLCC es una fortuna.

  • Acción: En lugar de desguazarlo en astilleros tradicionales, el acero puede procesarse para fabricar vigas y estructuras para viviendas sociales o puentes peatonales en zonas rurales aisladas.

 

Resumen de Posibilidades

Opción

Propósito

Impacto Social

Venta Directa

Liquidez inmediata

Financiamiento de bonos alimentarios masivos.

Buque Hospital

Salud pública

Atención médica de primer nivel en zonas remotas.

Reserva de Agua

Supervivencia

Mitigación de crisis hídricas en zonas de pobreza.

Hub Educativo

Empleo

Formación técnica de alta demanda para jóvenes.

Nota Crítica: El mayor desafío no es el "qué", sino el "cómo". Un buque de este tamaño genera gastos operativos de miles de dólares diarios. Para ayudar a los estratos bajos de forma sostenible, el buque debe operar bajo un modelo de Alianza Público-Privada que garantice su mantenimiento a largo plazo.

Lcdo. Argenis Serrano 

sábado

Varios Temas: LA VAINA ESTÁ JODÍA EN VENEZUELA

la vaina está jodía en Venezuela

Me disculpan la expresión, pero es la verdad que repite incluso quien se está tomando una cerveza, compra un pan de jamón o le cambia un caucho al carro: ¡La vaina está jodida en Venezuela!

He tenido la oportunidad de escucharlo en mi transitar -que para quienes me conocen, saben lo mucho que camino a diario-. He de suponer que son personas que no se conocen, pero que digan esa expresión o “la cosa está arrecha”, o “estamos mal aunque no lo reconozcan”, se hace habitual.

Y no es cosa de una tendencia política u otra, lo dicen por igual así culpen a quien culpen y eso, por lo menos, es un punto coincidente. El asunto es que ningún bando trabaja para encontrar una solución salomónica.

Entre eso del bloqueo o los embargos o ahora la supuesta piratería petrolera para unos; para los otros, es que los que manejan la economía no saben lo que hacen ni son sinceros; para otros, que ningún bando da su brazo a torcer y busca soluciones radicales basadas en los libros.

Lo cierto es que la vaina está jodía en Venezuela, quieran taparearlo o disfrazarlo u obligarte a callar, además de aplicar con más fuerza aquella técnica de los conquistadores españoles para controlar a los indígenas: Hacer fiestas para que no reparen en sus problemas (el conocido “pan y circo”).

 

Varios temas que aseguran que la vaina está jodía en Venezuela

Vuelvo a excusarme por la expresión, pero es la forma más patria, cruda, realista e integradora que hay para ello y es la que están repite y repite todos. Y me incluyo.

Pero vean la incidencia de los gastos menores que se hacen mayores a la semana: Jugos, pan, harinas, queso, jamón, mortadela, margarina, refrescos, compotas, pañales, verduras, frutas, hortalizas, condimentos. No estoy hablando de las grandes compras de víveres y proteínas, sino de lo más regular, que suben tanto de precio sea por la devaluación del bolívar como por los problemas de traslado, que se transforman en un cargo fantasma que se materializa cuando sacamos cuentas.

Súmenle galletas, leche, un perro caliente o hamburguesa, unas empanadas y café sí pueden llegar a ese extremo, la cuenta semanal se torna abismal y uno no se da cuenta porque es comida que llega, nos ayuda y se va, no es de la que uno hace stock.

La moto, el carro, el teléfono (reparaciones o recargas), WIFi, bicicletas, zapatos, transporte público, teléfono fijo. Sea como sea que nos traslademos, comuniquemos y entretengamos, sigue siendo fuertemente incidente y pareciera que cuando no se alivió un mes, ya está pronta la próxima reparación, mejora, reemplazo o factura, verdaderamente atosigante.

Quizá el agua y la electricidad, con sus fallos y manipulaciones que molestan y perturban nuestro desenvolvimiento, no sean tan incidentes para muchos porque lo pagan de los bonos, pero esos cargos están allí y no se equipara precio – calidad. Eso demuestra que la vaina está jodía en Venezuela porque no se recibe lo que se paga, que es mucho muy indignante.

No hablaremos del entretenimiento de la familia, las salidas románticas de la pareja (comida, transporte, motel, detalles) o un viaje a playa y piscina. Se hace, la gente se esfuerza porque está cansada de tener que estar en el ciclo del puro deber y nada de placer, pero siempre trae otras limitaciones (aunque sarna con gusto no pica, no es lo que uno espera de la vida y su esfuerzo).

Y los que se la dan de ostentosos, de que todo está bien y que los medios, redes sociales y personas exageran y sólo quieren atacar a uno u otro bando, por dentro también sufren el vía crucis de que la vaina está jodía en Venezuela y en partida doble, ya que deben defender su posición aparentando y sufrir los embates de una economía que no es económica sino la madre del obscurantismo.

Y cuando el ánimo baja y la incertidumbre crece, la añoranza aflora y el disimular o fingir estabilidad afloran, quiere decir que es verdad que la vaina está jodía en Venezuela y no parece acomodarse, ya que no le ponen el cascabel al gato y son más como el perro del hortelano.

Habrá quien doga, "jodío pero pa'lante" y es verdad, porque así como no dejamos de darnos un gusto, le damos duro para no decaer; lo que también debe tener énfasis es que nadie de bien se merece estar en esta constante zozobra que incluso afecta a la vergüenza y a la humildad.

Lcdo. Argenis Serrano 

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