Varios Temas: DISONANCIA COGNITIVA

Antes de explicar lo que es la disonancia cognitiva, te invitamos a pensar en esto: Imagina que tu mente es como una orquesta. Cuando lo que piensas (tus creencias o valores) y lo que haces (tus acciones) van en la misma dirección, la música suena en perfecta armonía.

Pero, ¿qué pasa cuando haces algo que choca directamente contra lo que crees? Ahí se produce un "chirrido" incómodo. Esa molestia, esa tensión mental o ese malestar interno que sientes cuando tus pensamientos y tus acciones no encajan, es lo que la psicología llama disonancia cognitiva.

A los seres humanos no nos gusta sentir esa tensión porque nos incomoda profundamente. Por eso, cuando aparece la disonancia cognitiva, nuestra mente activa inmediatamente un mecanismo de defensa para recuperar la paz: intenta justificar la contradicción, cambiar la realidad o autoengañarnos.

disonancia cognitiva
 

Un ejemplo clásico: El fumador que conoce los riesgos

Piensa en una persona que sabe perfectamente que fumar es perjudicial para la salud. Esa es su creencia: "Fumar daño los pulmones y acorta la vida", mientras sostiene un cigarrillo encendido en la mano. Esa es su acción.

Ahí surge la disonancia: "Sé que es malo" entra en conflicto directo con "Lo estoy haciendo".

Para quitarse esa molestia de encima, la persona tiene dos caminos y el más difícil es cambiar la acción (dejar de fumar). Como cambiar un hábito cuesta mucho, la mente suele tomar el camino fácil: cambiar la creencia o inventar una excusa.

La persona empieza a decirse cosas como: "De algo hay que morirse", "Mi abuelo fumó toda la vida y vivió hasta los 90 años", o "Me ayuda a controlar el estrés, así que el beneficio compensa el riesgo". Al encontrar esa excusa, el "chirrido" mental desaparece y la persona vuelve a sentirse en paz, aunque se esté engañando a sí misma.

 

Otro ejemplo cotidiano: La compra impulsiva

Seguro te ha pasado alguna vez. Decides que vas a ahorrar dinero porque quieres viajar a fin de año. Esa es tu meta y tu pensamiento claro: "Debo cuidar mi presupuesto".

De repente, ves unos zapatos o un dispositivo electrónico que te encanta y lo compras por impulso. Al salir de la tienda con la bolsa en la mano, aparece un nudo en el estómago. Eso es la disonancia cognitiva en acción. Tu cerebro detecta que acabas de romper tu propia regla.

¿Cómo lo resuelve la mente para no sentir culpa? Justificándolo con varios temas realmente “convenencieros”: "En verdad los necesitaba para el trabajo", "Estaban en oferta, si no los compraba hoy iba a gastar más después" o "Trabajo muy duro, me merezco este gusto". Con esas frases, reescribes la historia en tu cabeza para que tu acción parezca lógica y el malestar se disipe.

 

¿Por qué nos pasa esto a todos?

La disonancia cognitiva no ocurre porque seamos incoherentes por naturaleza o "malos", es un mecanismo automático de protección. Nuestra mente necesita sentir que somos personas lógicas, sensatas y congruentes. Aceptar que cometimos un error o que actuamos en contra de nuestros propios valores nos duele en el autoestima.

Aprender a identificar la disonancia cognitiva es muy útil. La próxima vez que sientas esa incomodidad interior y te descubras inventando excusas elaboradas para justificar algo, sabrás que tu cerebro sólo está intentando tapar el chirrido de la orquesta.

 

Uso de la disonancia cognitiva en el marketing y ventas

El mundo de las ventas y la publicidad conoce perfectamente esta tensión mental y la aprovecha de dos formas distintas: creándola para motivar la compra o reduciéndola para evitar el arrepentimiento del comprador.

 

Crear disonancia para generar una necesidad de compra

Las marcas suelen mostrarte la brecha que existe entre lo que crees que eres (o quieres ser) y lo que realmente estás haciendo. Esa brecha genera incomodidad, y el producto se presenta como la solución única para recuperar la tranquilidad.

  • Ejemplo de producto ecológico o saludable: Un anuncio te recuerda que te importa la salud de tu familia o el cuidado del medio ambiente (tu creencia). Inmediatamente después, te muestra cómo los productos convencionales que usas a diario contaminan o contienen químicos dañinos (tu acción). Surge el dilema: "Dice que le importa su familia, pero les da productos tóxicos". Para eliminar esa culpa, compras el producto "verde" o "ecológico" que te ofrece el anuncio.
  • Ejemplo del sector fitness: Piensas de ti mismo que eres una persona activa y disciplinada, pero llevas semanas sin hacer ejercicio. Un gimnasio o una aplicación de entrenamiento te muestra un anuncio que apela a esa incongruencia: "¿Otra semana más posponiendo tus metas?". La solución instantánea para calmar la culpa mental es inscribirte a la suscripción.

 

Reducir la disonancia para eliminar la "culpa del comprador"

Cuando una persona realiza una compra grande o costosa (un carro, un iPhone, un paquete turístico premium, un curso costoso), justo después de pagar suele aparecer el arrepentimiento: "¿Habré tirado el dinero?", "¿Realmente lo necesitaba?". Esto se conoce en marketing como disonancia posterior a la compra.

Si las marcas no alivian ese malestar rápidamente, el cliente puede cancelar el pedido, devolver el producto o hablar mal de la marca. Por eso aplican varias estrategias para validar la decisión del usuario:

  • Mensajes de confirmación inmediatos: Apenas realizas el pago en una tienda en línea, recibes un correo con frases como: "¡Enhorabuena por tu excelente elección!" o "Has tomado la decisión correcta para mejorar tu productividad". Esto ayuda a acallar las dudas.
  • Testimonios y reseñas destacadas: Las marcas se aseguran de que, incluso después de comprar, tengas acceso a opiniones de otros usuarios satisfechos. Al ver que miles de personas están felices con el producto, tu mente concluye: "Si todos ellos piensan que vale la pena, mi compra fue acertada".
  • Garantías de devolución y prueba gratuita: La frase "Si no estás satisfecho, te devolvemos tu dinero en 30 días" reduce la tensión inicial antes de pagar. Le permite al cerebro pensar: "No estoy arriesgando nada, es una decisión inteligente", lo que facilita dar el paso.

 

A través de estos mecanismos, las marcas venden bienes o servicios y en paralelo le venden a la mente del consumidor las razones exactas que necesita para sentirse en paz con sus decisiones de consumo.

Lcdo. Argenis Serrano 

Comentarios

Blogs de Argenis Serrano